|
D. Enrique Muñoz Aristegui . |
|
En la madrugada del sábado último, 4 del actual, tuvo noticias el Gobierno del Estado de que en la ciudad de Valladolid se estaban desarrollando sucesos que por su carácter, constituyen el delito de rebelión de que trata el Título Segundo Capítulo I del Código Penal del Estado. Como las vías de comunicación quedaron interrumpidas en los mismos momentos en que se empezaba a transmitir las noticias y cuando los sucesos aún no eran conocidos en todos sus detalles, no fue posible al Gobierno apreciar debidamente la situación de esa importante cabecera; pero como lo sabido aconsejaba obrar pronta y enérgicamente, sin pérdida de tiempo, se ordenó que el Coronel Ignacio A. Lara, Jefe Político de Izamal, viniera a Mérida; y se le nombró Jefe Político interino y Jefe Militar de aquel Partido. Lo siguiente es parte de la comunicación dirigida a dicho Jefe en oficio número 1133 del citado día 4: “Tiene noticias este Gobierno de que en la ciudad de Valladolid, cabecera del Partido Político del mismo nombre, se han ejecutado en la madrugada de hoy delitos y actos punibles que constituyen una verdadera alteración del orden público y que demandan una represión inmediata.
La comunicación telegráfica está interrumpida y eso impide tener exacto conocimiento de los sucesos que parecen de gravedad, pues acusan la muerte de varias personas entre las cuales se hace figurar al Jefe Político, Sr. Luis F. de Regil. Con tal motivo, este Gobierno nombra a Ud. Jefe Político interino y Jefe Militar de ese Partido y dispone que hoy mismo en tren extraordinario salga Ud. para dicha cabecera.” Lo demás de la comunicación se refiere a la organización y movilización de los elementos indispensables para los primeros actos, encaminados a la represión de los hechos delictuosos que se estaban cometiendo.
En la noche de ese mismo día quedaron concentradas en Dzitás fuerzas bastantes a localizar la acción de los rebeldes en la zona que comprende la ciudad de Valladolid y algunos pueblos de sus inmediaciones, y desde donde era fácil explorar y obtener noticias que fueran indicando la conveniencia de esta o aquella conducta; pues como es bien sabido, Dzitás es el punto más estratégico, por ser la llave de los tres Partidos orientales.
El Gobierno, desde los primeros momentos, ha obrado con cuanta actividad y discreción es posible; y en virtud de esto, podemos asegurar al pueblo yucateco que los sucesos de que tratamos no podrán tomar incremento; que los elementos ya disponibles son suficientes a garantizar la paz y el orden público en el resto del Estado; que Valladolid en breve volverá al orden, y que serán debida y enérgicamente castigados los que resulten responsables de los hechos delictuosos cometidos.
La prensa de información de la ciudad de Mérida ha venido publicando ediciones extraordinarias que consignan asesinatos, inauditas crueldades y demás datos relativos a los actos de los rebeldes, con numerosos detalles. Como esa información puede en cierto modo, extraviar la opinión pública en cuanto al carácter, proporciones y trascendencia de los sucesos, el órgano oficial debe apuntar el verdadero aspecto de la situación hasta estos momentos; y al efecto hace saber al público que la mayor parte de las noticias de la prensa no han podido obtener una ratificación verídica, pues las pocas personas que al iniciarse los sucesos salieron de Valladolid no tienen exacto conocimiento de éstos. Se dijo que las poblaciones de Uayma y Tinum estaban en poder de los rebeldes; que éstos habían invadido Espita en donde tuvo lugar el fusilamiento de varias personas; que todas las poblaciones y gran número de fincas rústicas de Valladolid estaban alzadas también; y se ha hecho ascender el número de rebeldes hasta cinco mil. El Gobierno, por su parte, puede asegurar al público que hasta hoy, al amanecer, Uayma y Tinum no estaban ocupadas por los rebeldes; que esta última población fue ocupada desde ayer por las fuerzas del Coronel Lara; que en los Partidos de Espita y Tizimín reina el mayor orden, y que si es verdad que hay motivos para creer que los rebeldes han logrado mover alguna gente entre los indios de algunos pueblos, tal cosa no constituye el alzamiento general de las poblaciones del Partido, ni en las filas de los rebeldes pueden contarse cinco mil hombres, si hemos de atenernos a los datos que arroja la estadística.
Se necesitaría que todo el Partido estuviese en armas contra las autoridades para que los rebeldes pudieran llegar a varios miles, y aun así sería muy difícil que alcanzaran el número de cinco mil; y ya dijimos que no existe ese levantamiento general.
Por otra parte, podemos estar seguros de que cuando la acción de las fuerzas oficiales se haga sentir sobre la cabecera del Partido, muchos de los que parecen hoy formar parte de los rebeldes serán un apoyo de dichas fuerzas del Gobierno.
Hay motivos también para creer que las armas de que disponen los rebeldes son pocas y que el parque es muy escaso e imposible de reponer el que se consuma. Estas dos circunstancias merman la importancia que tendría el número crecido de dichos rebeldes; pues no podrían todos estos constituir verdaderos factores de combate y sí harían necesarias numerosas municiones de boca.
En resumen, podemos asegurar que los sucesos sangrientos de la ciudad de Valladolid, aunque son graves por su carácter, se reducen a actos de un pequeño número de malos patriotas contra las autoridades de esa localidad, los cuales han logrado alguna cooperación entre los indios de las poblaciones, merced a la ignorancia de éstos y valiéndose de diversos engaños; que en el resto del Estado, como ya se dijo, está asegurado el orden público y que pronto éste será restablecido en la ciudad de Valladolid, recobrándose la paz por un momento alterada por quienes han olvidado lo que se debe a la humanidad, a la patria y a la ley.
Diario Oficial del Gobierno del Estado de Yucatán, 7 de junio de 1910, pp. 1-2.
|