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EL FIN DE LOS SUCESOS DE VALLADOLID
 

DÓNDE FUE CAPTURADO CRESCENCIO JIMÉNEZ. TENÍA UN NÚMERO DEL “DIARIO YUCATECO”, CON SU RETRATO.

Comunicación del Ejecutivo a la prensa de Mérida.
De nuestro primer alcance de ayer

Comunicación del Ejecutivo a la Prensa de la capital

Hemos recibido la siguiente:

Mérida, junio 10 de 1910.
Al director del Diario Yucateco.— Presente:

Un sello que dice: “República Mexicana. Gobierno del Estado de Yucatán. Sección de Guerra. Número 1916.”
El señor Gobernador del Estado dispone que se haga saber a la prensa periódica de la Capital, a fin de que lleguen lo más pronto posible a conocimiento del pueblo yucateco, los siguientes datos relativos a la toma de la ciudad de Valladolid por las fuerzas federales y las de Guardia Nacional del Estado, ayer a las 11 a.m.: los muertos levantados después del combate son cuarenta en junto, es decir, de las fuerzas federales, de las de Guardia Nacional y de las de los rebeldes; los heridos de las tres clases citadas son cincuenta y los prisioneros hechos a los rebeldes son setenta.
La rectificación que pudieran sufrir estos datos no alteraría notablemente las cifras consignadas.
Los señores Licenciados Víctor Ojeda y Manuel S. Rejón, Juez y Secretario, respectivamente, del Juzgado de Primera Instancia del Departamento de Valladolid no fueron sacrificados por los rebeldes como se había rumorado, y se ocupan ya en reorganizar las labores del Juzgado.
El señor Coronel Ignacio A. Lara, Jefe de las Fuerzas de Guardia Nacional, continúa al mando activo de sus fuerzas, pues la herida que sufrió es de carácter leve.
En cumplimiento de la orden del señor Gobernador, tengo el gusto de comunicarlo a Ud. a fin de que utilice dichos datos para el objeto ya indicado al comienzo de este oficio.
El “Diario Oficial” se ocupará con más extensión de los sucesos, en cuanto lo permitan las noticias más detalladas que se reciban.
Protesto a Ud. mi distinguida consideración.

Manuel Irigoyen Lara
Srio. Gral.

CÓMO FUE EL ASALTO DE VALLADOLID. DEPOSITADO A LAS 9 Y 5 A.M.— RECIBIDO A LAS 10 Y 20 A.M.

Dzitás, junio 10.— Ayer comenzó el asalto a la plaza de Valladolid a las 8 de la mañana, atacando simultáneamente las tropas federales al mando del Coronel Luque y las Nacionales al mando del Coronel Lara. El combate fue desesperado y sangriento, logrando Lara ser el primero en forzar el sitio a las 11 y media de la mañana y entrar en la plaza en la que estaban atrincherados más de cinco mil sublevados que hicieron tenaz resistencia.
El Coronel Lara resultó ligeramente herido en la cara y cuello. El Coronel Luque y las tropas federales lograron entrar por el otro lado, cogiendo al enemigo por dos fuegos.
El enemigo se resistió valientemente y se batió después en retirada hasta que desalojó la plaza, siempre huyendo y haciendo fuego hasta la plaza de Santa Ana, donde se atrincheraron haciéndose fuertes.
Batidos nuevamente, ellos se batieron en retirada, huyendo hacia Chemax, siendo perseguidos de cerca por las fuerzas del Gobierno hacia los montes.
Las calles y los montes están regados de cadáveres de ambos lados y no se sabe el número de muertos, pues muchos no han sido recogidos.
Entre los muertos recogidos hasta este momento, está Raimundo Alcocer, comerciante que dio mil pesos para la revolución y entre los prisioneros el Coronel Tomás Zetina, Jefe de los insurrectos.
Los heridos por parte de los insurrectos no fueron hallados y la batalla terminó a las seis de la tarde.
Los fusilados y muertos por los insurrectos el día 4, sólo fueron 6 en Valladolid, contándose entre ellos el Jefe Político, don Luis Felipe de Regil. Todas las casas comerciales han sido saqueadas y los mostradores han servido de trincheras. Entre los muertos se encontraron dos turcos y un chino, que militaban entre los insurrectos.
Los revoltosos tenían pólvora y dinamita en la Agencia de Hacienda y al ser desalojados de la plaza le dieron fuego y en la explosión murieron varios soldados de la Guardia Nacional, quedando dos horriblemente carbonizados y los otros heridos, lo mismo que un Capitán segundo federal.
No han muerto, como se había dicho en un principio, los señores Lic. Víctor Ojeda, Isidro Moreno, José María Iturralde, Ignacio Osorio, Máximo Hernández y el telegrafista Triay.
Hasta las ocho de la mañana de hoy se habían recogido cuarenta y seis muertos y muchos heridos que están muriendo por falta de atención médica, pues el único que los atiende es el Dr. Gallegos García, que fue voluntariamente en nombre de la Cruz Roja. Sabemos que se ha ordenado que pase hoy el Cuerpo Médico a Valladolid a atender a los enfermos y salió llevando para ese lugar el instrumental y los medicamentos necesarios, llevando 25 catres de tijera por un tren especial.
Hoy a las ocho de la mañana salieron las tropas de Valladolid para perseguir al enemigo rumbo a Chemax. Los cabecillas huyeron con el grueso de sus tropas.

DÓNDE FUE APREHENDIDO JIMÉNEZ. DEPOSITADO A LAS 8.10 A.M.— RECIBIDO A LAS 11.30 A.M.

Tizimín, junio 10.— Este partido está prestando muy oportunos e importantes servicios respecto a los horrorosos sucesos del infortunado Valladolid, pues hoy en la mañana hemos sabido de fuente fidedigna que los valientes soldados de la tierra de Padilla, Calotmul, en una avanzada al camino de Pocoboch habían aprehendido en la media noche y cuando reinaba completa oscuridad a Crescencio Jiménez Borreguí, uno de los jefes de aquella rebelión y a su guía Bernardino Catzín, quienes fueron rigurosamente incomunicados por el señor Juan Vallejos, Presidente Municipal de aquel pueblo.
El Jefe Político de aquí, señor don Alberto González, ordenó que con segura custodia y tomando todas las medidas necesarias precautorias fueran traídos a esta villa, de donde creemos saldrán para tomar en Espita el tren de hoy con destino a esa capital.
Numerosísimas personas anhelaban ver a estos dos nuevos capturados y la policía tuvo que intervenir para impedir los desórdenes que comenzaban entre la muchedumbre, ávida de ver a los presos traídos a la villa.

CRESCENCIO JIMÉNEZ EN TIZIMÍN. DEPOSITADO A LAS 8.50 A.M.— RECIBIDO A LAS 11 A.M.

Tizimín, junio 10.— Hoy a las ocho de la mañana llegaron a esta villa con una escolta de veinte hombres, el notario Crescencio Jiménez Borreguí, Jefe de los insurrectos de Valladolid, y su guía Bernardino Catzín. Jiménez está tan excitado de los nervios que hubo que darle un calmante preparado por el Dr. Villalobos Sosa; después tomó un vaso de café con leche y suplicó al presbítero don Miguel de los Santos Mier, que le facilitara un par de zapatos, pues llegó con alpargatas y filipina, trae un pantalón a rayas negras y un sombrero de los llamados huastecas.
La policía tuvo que retirar a la muchedumbre que anhelaba conocer a los presos, quienes no sabemos si hoy o mañana serán enviados a Mérida.

El corresponsal

TIZIMÍN, JUNIO 10.— DEPOSITADO A LAS 8.45 A.M.— RECIBIDO A LAS 10.12 A.M.

Diario Yucateco”.— Mérida.— El notario Crescencio Jiménez Borreguí trae consigo un ejemplar del “Diario Yucateco”, EN QUE ESTÁ SU RETRATO. Está encalabozado e incomunicado y en otro calabozo se halla su guía Catzín.


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El corresponsal

NO HA MUERTO EL LIC. VÍCTOR OJEDA

Hemos tenido a la vista un telegrama que el Lic. Víctor Ojeda pone a su hermano Rafael Ojeda, residente en esta capital.
“Valladolid, junio 10.— Señor don Rafael Ojeda. Mérida.— Ayer tarde terminó todo. Mi casa y mi persona están sin novedad. (Firmado, Víctor Ojeda).”

LA NOTICIA DE LA TOMA DE VALLADOLID EN PROGRESO

Nuestro corresponsal en Progreso nos comunica lo siguiente:
Media hora después que los alcances del “Diario Yucateco” habían sido leídos ávidamente por centenares de personas que estaban ansiosas de conocer los últimos detalles de los sucesos sangrientos de Valladolid, el señor Ingeniero don Primitivo Peniche, Jefe Político del Partido, mandó colocar en un lugar bien visible, frente al ferrocarril de vía ancha, una pizarra que dice textualmente: “Oficialmente se sabe que el Coronel Luque, Jefe de las fuerzas federales, se ha posesionado de la plaza de Valladolid hoy a las once de la mañana.— Progreso, junio 9 de 1910.” La pizarra mencionada y los alcances referidos han venido a calmar completamente los ánimos alarmados, pues aquí a cada momento se hacen circular rumores absurdos.
El cañonero de primera clase “Morelos”, permanecerá anclado en puerto y zarpará de aquí apenas lo disponga la Secretaría de Guerra, para el punto que se le destine.

El corresponsal

Diario Yucateco, 11 de junio de 1910, p. 7.