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La muletilla que han cogido los reeleccionistas para aterrar a los pobres de espíritu y evitar así contar con más enemigos, es hacer creer a todo el que cándidamente los supone hombres honrados, que el General Díaz apoya la reelección de Molina.
Preciso es desvanecer esa idea y más que nada, es preciso que, aun cuando se trate de mantenerla, saberse oponer a ella. Hay que tener valor civil.
Convencidos estamos de que nadie peor que Olegario Molina ha habido como gobernador de Yucatán y nada es más cierto que de ese convencimiento nace la muy razonable oposición que se hace a las ambiciones que tiene el actual círculo administrativo de reelegirse en el poder. Don Olegario con toda su pandilla ha sido funesto para el Estado que durante su gobierno ha visto sus libertades coartadas, sus derechos escarnecidos, sus productos explotados por el monopolio, su soberanía burlada y desbaratada, y a sus hijos ya atropellados, ya esclavizados, ya sometidos a “consejos de guerra”, ya amenazados de muerte con el servicio militar obligatorio que tantas víctimas infelices y aún inocentes ha tenido en donde quiera que su férrea planta se ha asentado.
D. Olegario es la personificación de la crisis actual: allá las excesivas contribuciones que han sido el garrote del comercio y que han hecho elevar los artículos de primera necesidad a un precio exorbitante, por eso el padre de familia se desespera viendo su hogar en la invariable pobreza y, aun cuando se gasten los pulmones en el trabajo arduo cotidiano, jamás alcanza el obrero la cantidad necesaria para calmar el hambre de sus hijos y cubrir sus cuerpos más que con harapos habidos no pocas veces de limosna; allá la Guardia Nacional convertida en un castigo para los que caen en desgracia de los altos personajes de la actual administración, que arranca sin conmiseración de las familias los únicos sostenes y que deja infinitos desgraciados al arbitrio de la fatalidad en diferentes formas; allá multitud de infelices sometidos al antojo de la más descarada prostitución de justicia que por muchos meses vegetan en las mazmorras de la Bastilla y luego…..salen absueltos; allá las tropelías de una policía sin rudimentos de respeto al derecho que con la misma facilidad acribilla a balazos que allana una morada; allá el espionaje desvergonzado que se ejerce sobre todo el mundo para urdir venganzas que pesen funestamente sobre los desafectos. Todo ello se debe a D. Olegario; todo ello y más, que sería interminable relatar, es obra de la actual administración.
Ahora bien, motivos tan suficientes no pueden menos que formar el espíritu de oposición, abierta y franca, inmensa y arrolladora, contra esa política tartufa que se emplea.
D. Olegario tiene lacayos, seres abyectos que han vivido eternamente del favoritismo del público, y ellos se empeñan en propalar falsas noticias. Ya les vemos ir a las poblaciones cercanas a querer impedir por medio del engaño que se instalen los clubs antireeleccionistas; ya les vemos propagando el sofisma en las columnas de “La Democracia;” ya descaradamente vociferan que sus trabajos están apoyados por el presidente de la nación. Pues bien; nada de eso nos debe importar: los perjuicios que la administración de Molina y toda su familia ha acarreado al pueblo yucateco son patentes y, si hay dignidad, si aun llevamos en nuestras venas la sangre de nuestros antepasados, debemos persistir en la oposición a un mal que tan seriamente nos amenaza.
Si los reeleccionistas propalan especies engañosas para evitar la instalación de los clubs electorales, debemos tener en cuenta que estos a pesar de todo, deben instalarse para trabajar contra la reelección, porque la idea antireeleccionista es innata en el pueblo víctima y todo buen yucateco, aun aisladamente que fuera, debe protestar contra la pretendida reelección de Molina, Si en las columnas de “La Democracia” se propaga el sofisma, eso no será suficiente para que el pueblo deje de creer la realidad de lo que palpa. Si dicen que el Gral. Díaz apoya a Molina, pues suponiendo que tal cosa fuera y que el presidente de la República tal se atreviera a hacer, debemos tener en cuenta que si el gobierno de Molina es funesto, son enemigos del pueblo los que pretenden eternizarlo.
Si el Gral. Díaz apoya a Molina, ultraja al pueblo y éste debe protestar; debe indignarse y hacer presente su oposición, para que se vea que existe y no conformarse como una multitud sin opinión, como una manada de mansos borregos.
Siempre la oposición; siempre la protesta; lo mismo contra Molina que contra todos los que lo apoyen.
Solo así podremos triunfar.
Observad el hermoso ejemplo de los hijos de Coahuila: nos han dado una lección de civismo que hay que saber aprovecharla en los actuales momentos.
EL PADRE CLARENCIO. Semanario Liberal, Independiente, Antiesclavista y Antirreeleccionista, Época II, año II, núm. 47, 9 de julio de 1905, pp. 2 -3.

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Tretas reeleccionistas
El lunes próximo pasado 24 de julio se distribuyeron en esta ciudad algunos ejemplares, de un suelto reeleccionista formado por varios empleados del gobierno en el vecino puerto de Progreso. Un hermoso título cubre la cabeza del referido papel, diciendo: “Adhesión de pueblo (sic.) de Progreso al Directorio Electoral de la Unión Democrática del Estado de Yucatán,” y no lleva pié de imprenta, porque tal vez el propietario de la tipografía no tuvo a bien sacar el nombre de ésta a lucir en un pliego reeleccionista.
La verdad, y dicho sea en honor suyo, que el título es rimbombante; bien pueden estar por ello orgullosos los reeleccionistas. Pero, examinando el suelto…..¡Qué decepción tan terrible! Decepción que es mayor, al saber que, conforme se iba distribuyendo el susodicho suelto por las calles de Mérida, iba siendo roto y arrojados los pedazos al arrollo, donde lucía toda su hermosura aquel voto de adhesión. Desde la esquina de las calles 63 y 60, toda la 65, la 67 y otras muchas, lucían sobre el negro asfalto los fragmentos arrugados del impreso.
Y, por curiosidad, o por lo que se quiera, uno de los papeles mencionados se conserva en poder de lo que esto escribe, quien hecho el correspondiente examen, ha sacado en limpio que los señores reeleccionistas han hecho una treta de las acostumbradas, tratando de deslumbrar a los que tenemos la firmeza de protestar contra los ambiciosos deseos de reelección que tiene la camarilla presupuestívora.
El resultado del examen, trae lo siguiente: 1º La redacción del suelto es una parodia del viril manifiesto que muchos honrados vecinos de Progreso lanzaron como voto de adhesión a la “Unión Popular Antirreeleccionista,” hace algunos días: Todo lo relativo a la redacción del suelto reeleccionista, es una paráfrasis del antirreeleccionista 2º Firman el susodicho voto de adhesión a la reelección de Molina, 244 doscientas cuarenta y cuatro personas, pero hay que tener en cuenta que de estas se deben descontar trece firmas de menores de edad, 33 de extranjeros, (17 españoles, 5 cubanos, 2 alemanes, 2 turcos y 7 de nacionalidad desconocida,) 21 firmas que se repiten, tal vez por equivocación del cajista (!) o lo que es más posible, porque tal vez a los reeleccionistas les pareció poco firmar una sola vez y firmar dos veces; dos firmas que pertenecen a mujeres; tres firmas comerciales que están demás, porque firmando, como firman, los componentes de las sociedades mercantiles de referencia, la firma social no tiene significación política, y ¡82 ochenta y dos firmas de personas que no saben escribir! Además cinco firmas de empleados del Gobierno, que son D. Cesario Rodríguez, fiel del rastro; D. Manuel Carmona y D. Francisco Solís, policías; D. Honorio Monforte, (que dicho sea de paso, firmó por muchos de los que no saben escribir) empleado del Ayuntamiento y D. Nabor Rodríguez, hijo del Sr. D. Cesario.
Todo ello hace el total de ¡160 ciento sesenta firmas inútiles! que deben ser descontadas del total, quedando este reducido á solo 84 ochenta y cuatro firmas legales. Y si de estas se tiene en consideración que más de la mitad son de empleados de los F. C. U. y casas de comerciantes amigos de Molina, empleados tal vez puestos en la dura disyuntiva de dar su nombre para el suelto de marras o renunciar al empleo, ¿cuántos vienen a ser los que voluntariamente firman a favor de la pretendida reelección?
De las personas que no saben escribir, cabe suponer que tal vez no sepan ni leer y que, por lo tanto no sabrán lo que han firmado. D. Honorio Monforte parece haberse dado mucha prisa en firmar por muchos de ellos. ¡Que Dios no se lo tome en cuenta!
Los trece menores de edad que firman el suelto, bien puede decirse de ellos que por demasiado niños, no saben lo que hacen, y, aun cuando lo supieran, no son ciudadanos y por tanto no tienen voto. ¡Allá los que se apresuraron a recoger esas firmas!
En cuanto a los 33 extranjeros que sin derecho se meten a firmar proclamando la reelección, bueno es recordarles que no deben tomar participio en nuestras luchas políticas, pues esto es una prerrogativa especial de los hijos del país, que no puede ni debe hacerse extensiva a cualquier advenedizo de allende el mar. El artículo 33 de nuestra Carta Fundamental marca las calidades del extranjero y la facultad que el gobierno tiene de expulsar a los extranjeros perniciosos. Los españoles, cubanos, alemanes, turcos y demás extranjeros que han firmado el suelto aclamando a Molina y votando su reelección, han usurpado derechos que no les corresponde y bien pueden estar comprendidos en el referido artículo 33 de nuestra Constitución. El gobierno debe exigir la responsabilidad en que se ha incurrido y promover las diligencias necesarias para efectuar lo que previene la Ley; sin que la complacencia que hoy tanto se estila, acabe de poner de manifiesto la presión que ejerce el Poder sobre el pueblo y el favoritismo que el gobierno dispensa a los reeleccionistas, asintiendo así con ellos en la infracción constitucional de que tratamos.
¡Ya sólo faltó que la junta reeleccionista de Progreso, mandase a recoger también las firmas de la no escasa colonia amarilla!
Hemos visto, pues, que las numerosas firmas que suscriben el suelto reeleccionista, se reducen a menos de la mitad del número que aparece.
¡Así son todas las cosas del partido molinista: mucho bombo, mucho bombo y total, resulta un solo de tarola!
EL PADRE CLARENCIO. Semanario Liberal, Independiente, Antiesclavista y Antirreeleccionista, Época II, año II, núm. 50, 30 de julio de 1905, pp. 6 -7.
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