Cómo se cumplen las leyes de reforma.
Hasta nuestra mesa de Redacción ha llegado la escandalosa noticia que pasamos a consignar, para que se vea hasta qué grado llega el desprecio que, ya por costumbre, se hace de las grandes Leyes de Reforma, y la indiferencia o estulticia de las autoridades en cuyas narices se infringen dichas leyes.
No con sorpresa, pero sí con indignación, hemos oído decir que el domingo pasado, seis de los corrientes, el cura párroco de Tekantó, salió de Teya llevando la custodia para celebrar en su parroquia las “cuarenta horas.” El viaje, naturalmente, como se trataba de una jornada regular, lo hizo en carruaje; pero después que hubo llegado a Tekantó, como a tres cuadras antes del templo, se apeó del vehículo, se revistió con sus ropas talares y tomando en la mano la custodia, emprendió a pié y a media calle la marcha, a guisa de procesión. En el lugar en que el “buen” curita se apeó, le esperaba una buena cantidad de beatas de todas clases y tamaños, los que acompañaron al “viático” con velas encendidas; y la aglomeración y la lentitud con que la gente marchaba, era tal, que el carruaje de un Sr. Osorio que venía de la hacienda “Xolká” tuvo que graduar su pase, perjudicándose el pasajero que debía tomar el tren, el cual no pudo alcanzar.
Los comentarios están de más. Y lo único que debemos hacer, es admirar a los funcionarios públicos a cuya vista se asegura que tales cosas pasan y admiran también hasta dónde ha llegado el cinismo del clero.
Procuraremos informarnos mejor, para seguir tratando el asunto, que parece revestir caracteres escandalosos.
EL PADRE CLARENCIO. Semanario Liberal, Independiente, Antiesclavista y Antirreeleccionista, Época II, año III, núm. 13, 13 de noviembre de 1905, p. 7. |