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Firmas usadas indebidamente.
Cansahcab, Agosto 19 de 1905.
Sr. Director de “El Eco del Comercio”.
Mérida.
Muy señor nuestro:
Anticipándole las gracias, suplicamos a Ud. dé publicidad en las columnas de su ilustrado diario a las siguientes líneas:
Profunda sorpresa nos ha causado ver nuestros humildes nombres en dos actas levantadas por el pequeño grupo de antirreeleccionistas de esta población, las que aparecen publicadas en el número 5 de “El Clamor Público” correspondiente al 15 del actual.
Nosotros, Sr. Director, conservamos nuestros cerebros bien organizados, motivo por que no nos dejamos seducir de las presiones bastardas. Desde que se instaló en esta localidad el Sub Comité Electoral, el Presidente de esta agrupación política, Sr. Francisco Martínez H., nos invitó para que libre y espontáneamente nos adhiriéramos como ciudadanos libres en ejercicio de nuestros derechos, a proclamar y sostener la candidatura del egregio ciudadano Sr. Lic. D. Olegario Molina.
En esta población, Sr. Director, todos admiran al Sr. Lic. D. Olegario Molina por sus elevados ideales de progreso y su carácter de gobernante recto y justiciero; todos desean que permanezca en el poder cuatro años más, porque son conocidos los intachables méritos de este ilustre gobernante y los grandes progresos que ha llevado a cabo en su fecunda administración, de modo que el reducido grupo de antirreeleccionistas integrado en su mayor parte por analfabetas, no puede ni con sus bajas y mezquinas intenciones tildar la personalidad inmaculada de nuestro eximio candidato.
En esta inteligencia, ¿cómo es posible que nosotros, adictos a la noble causa de la reelección, consintamos en que de una manera solapada y sin la voluntad que en estos casos se requiere, hagan figurar nuestros nombres en las actas a que nos hemos referido? Estas actas, Sr. Director, significan falta de patriotismo y de sentido común, las levantaron personas sin ninguna significación social en este nuestro querido suelo y de ninguna manera pueden desvirtuar el buen nombre de Cansahcab.
Por las razones expuestas y considerando que sin nuestro consentimiento usaron nuestros nombres, y siendo, como somos, partidarios de la reelección del Sr. Lic. D. Olegario Molina, desde luego nos apresuramos a protestar enérgicamente contra aquel grupo insignificante, que hace figurar nuestras firmas indebidamente. –José E. Aranda y Cortés. –Severo A. Aguilar. –Rafael M. Villanueva. –Carlos Castillo. –Francisco Benites.
A ruego y súplica de los ciudadanos Gerónimo Cortés, Tomás Villanueva, Nicanor Franco, Ricardo Franco, Julián Salazar, Tranquilino Santana, José Inés Azcorra, Crisanto Anduela, Jesús May, Avelino Hobac, Mateo Chalé, Pedro Poot, Marcelino Chan, José Alcocer, Serapio Ek, Marcos Ek, Ramón Cohuó, Juan Víctor Huchim, Cayetano Poot, Rafael Ek, Apolonio Cutz, Felipe Salas, Bernabé Chic, Saturnino Puch, Clemente Cutz, Gregorio Tun, Tomás Cutz, Santiago Cutz y Bernabé Cutz, suscribo porque expresaron no saber:
J. Rafael Sosa C.
El Eco del Comercio, 22 de agosto de 1905, p. 3.
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