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Los que suscribimos, componentes de la sociedad de obreros “Martínez de Arredondo”, no podemos ni queremos permanecer indiferentes en los momentos actuales en que el pueblo yucateco se prepara a ejercer el derecho de elegir a sus mandatarios para el nuevo período constitucional que comenzará el 1º de febrero de 1906.
Si la campaña electoral fuera hoy lo que frecuentemente ha sido, una lucha política de banderías personalistas, ni tomaríamos parte en ella ni nos ostentaríamos públicamente manifestando nuestras opiniones y nuestras simpatías: permaneceríamos como otras veces, ajenos y alejados de esa lucha de la cual ningún beneficio podríamos esperar para nosotros ni para la patria; pero como en la ocasión presente no se trata de satisfacer aspiraciones particulares en ningún sentido, sino de contribuir a la realización de una aspiración pública que quiere el bien del Estado, sus adelantos y su progreso, cifra la realización de sus patrióticos deseos en la reelección de nuestro actual Gobernante, el Hon. Lic. D. Olegario Molina, por deber, por gratitud y por patriotismo, nos sentimos profundamente obligados a manifestar de la manera más franca y más espontánea que somos decididamente adictos a la reelección de nuestro actual Gobernante.
No nos impulsa únicamente un movimiento de simpatía, ni es tampoco únicamente cuestión de sentimiento en nosotros esta pública manifestación de nuestras opiniones: fúndase principalmente en razones evidentes que han arraigado profundamente en nosotros la firme convicción de que nuestro deber y nuestra conveniencia, como ciudadanos yucatecos y como miembros de la gran familia obrera de Yucatán, están del lado de la reelección del Sr. Lic. D. Olegario Molina.
Si pretendiéramos enumerar siquiera los motivos que tenemos los yucatecos para desear y para procurar la reelección del Sr. Molina, espacio y tiempo nos faltarían para ello; pero ya que tal cosa no es necesaria en estos momentos, hemos de conformarnos con presentar algunos, no para el público yucateco que no los ignora, sino para que consten en este documento como prueba de la justicia y del patriotismo de la causa a que nos adherimos.
En poco más de tres años de inteligente y empeñosa labor administrativa, el Sr. Lic. D. Olegario Molina ha llevado al terreno de la práctica obras, mejoras y trabajos, tan grandes, y de tan gran trascendencia muchos, muchísimos de ellos, que uno solo hubiera bastado para prestigiar su progresista administración.
El desagüe, embanquetado y pavimentación de las calles de Mérida, la construcción del espléndido nuevo Hospital y del asilo de dementes; la ampliación de la Penitenciaría Juárez; la construcción de casas escuelas, casas municipales y mercados en todo el Estado; la reorganización de nuestra hoy boyante hacienda pública; la organización y moralización de los servicios públicos, especialmente los de Policía y Guardia Nacional; la persecución de los vicios representados por el juego, la prostitución, el alcoholismo y la vagancia; la decidida ayuda a todas las poblaciones del Estado para realizar mejoras y llenar urgentes necesidades; la protección a la Instrucción Pública; la creación de un perfecto y completo servicio de observaciones meteorológicas; la campaña contra la fiebre amarilla recientemente coronada de éxito satisfactorio; la guerra a los abusos de todo género en las esferas oficiales y tantas, tantísimas razones más, son más que bastantes, más que sobradas para fundar esta pública manifestación que hoy nos complacemos en hacer.
Y no solamente consideramos que tales razones son base indestructible y firme de la justificación con que procedemos: consideramos que tales razones son base indestructible y firme de la justificación con que procedemos: consideramos también que ellas ameritarían contra nosotros justa imputación de ingratitud y de falta de patriotismo si nos abstuviéramos de declararnos públicamente adictos a la reelección del Sr. Lic. D. Olegario Molina, a cuya benéfica administración, nosotros, los obreros, los que vivimos del producto de nuestro trabajo diario, somos más que nadie deudores de los muchos bienes que ha prodigado en todos sentidos.
D. Olegario ha trabajado a favor de Yucatán y de todos los yucatecos, pero hemos sido nosotros, los obreros, los más directa e inmediatamente beneficiados por su paternal y progresista gobierno: él concilió humanitaria y patrióticamente nuestros deberes como ciudadanos con la tranquilidad de nuestros hogares, sustituyendo al trabajador yucateco en la Bahía de la Ascensión con trabajadores de Belice aclimatados en esas regiones, librándonos del tributo de salud y de vidas, que no negamos nunca, pero que ansiábamos que dejara de ser necesario; él, el Sr. D. Olegario Molina, nos ha hecho olvidar los horrores de la leva que era una espada de Damocles suspendida sobre nosotros y de la que solamente podían librarse en muchos casos los que tenían economías o cortos bienes sacrificables para conquistarse temporal tranquilidad; a nosotros y a nuestras familias más que a nadie, beneficia la pavimentación de nuestras calles que a nosotros los propietarios y a los dueños de cortas fortunas, nada, absolutamente nada nos ha costado.
Por eso, y porque queremos que nuestro querido Yucatán continúe disfrutando del raro e inapreciable beneficio de un gobierno, y porque queremos también que se cumpla en nosotros la sentencia de que los pueblos tienen el gobierno que merecen, pedimos la reelección de D. Olegario Molina, pues ella nos acreditaría de haberlo merecido hasta hoy, y de ser dignos de él en adelante.
Y mientras en los próximos comicios electorales depositamos nuestros votos, nos complacemos hoy en tributar de la manera más solemne un voto de gratitud al eminente ciudadano Lic. D. Olegario Molina, pidiéndole al mismo tiempo que acepte su candidatura para al Gobierno del Estado en el próximo cuatrienio constitucional.
Mérida, julio 18 de 1905.
Miguel Corrales Domínguez, Marcelino Cocom Pantoja, Manuel J. Guerrero, Hilario A. García, José Ds. Cetina V., Aurelio Salazar, Luis Cetina Valencia, Esteban Cocom P., Basilio Cetina Mesa, Silverio Gómez, Filomeno Lira, C. Raveill, Manuel Villajuana Rendón, Guillermo E. Pantoja, J. M. Tenorio N., José M. Anguas, Eulalio Encalada, Jesús J. López Y., Adolfo Maldonado C., José M. Basto, Sebastián Lara M., Rudesindo Canul, Tomás Vázquez, Marcos Salazar Lope, Gorgonio López, Ángel Estrella M., José A. Gómez, Manuel Quijano F., Ignacio Traconis C., Bernardino Calderón, Juan Moreno, Juan Salazar Cárdenas, José del Carmen Conde Perera, Julián González, Wenceslao Solís C., Nicolás Medina, Sebastián Contreras, J. Canto, José del Carmen Franco, Severo Cabrilla, Leonardo Cámara, José Santos González, Canuto Solís, Teodosio Barrera M., Gervasio Gamboa, Antonio Aranda, Liborio Apolinar Tep, Cipriano Llerves, F. Rabell, Adolfo Méndez, Pedro Cocom, Román P. Álvarez, Hilario Falcón Yam, Isidro Guerrero C., Anastasio Caamal, Antonio Pinzón Pérez, Arturo Ortiz, Celestino Cocom, Regino Pérez, José C. Palma, Manuel Basulto, Sebastián Urruña, Anastasio Aguilar M., Andrés Escamilla, Silverio Cetina, C. López, Escolástico Canto, Pedro Canché Kú, Felipe Gil Cuevas, Santiago Sosa, Tomás Lugo, Simón Herrera, Joaquín Sosa, José María Díaz Sosa, José A. Gamboa, Manuel Orozco L., José Ds. Sosa, Pedro Palma Vargas, Manuel M. Sabido V., Nicolás Guerra C., José Dolores Pérez, Alejandro Cauich P., Macedonio Salazar, Eusebio Dorantes, Álvaro Dorantes, José Santos Tun, Miguel M. Pérez, Santiago M. Canto, Justo Fuentes, Francisco Amaro, Pastor Lara, Pascual Alvarado, M. Hernández A. Leopoldo Suárez, Darío Sosa, José María Barrera, José Ds. Conde G., José A. Novelo, Hilario Piña, A. Canto, Tomás Martínez M., Ermilo Gómez, Arturo Sosa G., Mariano Losa, Hilario Solís Z., Ezequiel Canto C., Ignacio Lara, Virginio Ojeda, M. Solís N., Martín Camargo, Andrés Pérez, Luciano Sosa, Manuel Anguas M., Alejandro Peña, Eduardo Sosa, Patricio Gómez, Felipe González, Benjamín Crespo, M. Cordero S., Arcadio Rivero, Anastasio Poot, Miguel González, Emiliano López, Lugardo Contreras, Martín Pasos Contreras, Santiago Ramírez, José A. Moguel, Silverio Puga, Germán R. de León, José M. Negrón, Adolfo León, Gonzalo León, G.R. de León R., Vicente Pacheco, Patricio Manzanero.
*Este homenaje fue publicado en grandes cartelones, de los que unos fueron profusamente distribuidos, y otros fijados en los lugares públicos de esta ciudad.
El Eco del Comercio, 21 de julio de 1905, p. 3.
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