¡Vibre en las manos el laúd sonoro,
tiemble en las manos el laúd gigante,
y el pecho varonil entone y cante
la estrofa final, la estrofa de oro!
¿Qué quiere el pueblo que se encrespa y ruge
como rugen las ondas del oceano?
¿Qué quiere el pueblo libre y soberano
que hoy se levanta en formidable empuje?
¿Por qué vestido de ropaje noble,
por qué arrastrado el luminoso manto,
hoy se levanta ungido, fuerte, santo;
hoy se yergue soberbio como el roble?
¿Por qué? –Porque en el fondo de su pecho
vibra el inmenso ideal republicano,
y en su conciencia resplandece ufano
el ideal luminoso del Derecho!
¿Por qué? –Porque la rígida autocracia
va cayendo al abismo del pasado;
y en una ola de luz anegado
alza en su altar la augusta Democracia!
Porque este pueblo, de leones hijo,
sólo por la República se agita;
sólo por la República bendita
porque Dios, desde el cielo, lo bendijo!...
Y a través de las luchas de su Historia
va escalando la meta apetecida;
y ya siente, feliz, la frente ungida
con el óleo sublime de su gloria!...
Y el ideal ya alcanza, soberano;
y ya le da de realidad la forma,
la sabia Democracia es hoy su norma,
y ya la toca con su misma mano!
Y hoy se congrega a discutir su suerte
cual se congregan ilustradas greyes:
le cubre el manto de sus sabias leyes,
y es con sus leyes poderoso y fuerte!
Y flota aquí para marcar su sino,
el pensamiento de sus grandes hombres,
los que escribieron inmortales nombres,
en el libro inflexible del Destino.
¡Y aquí, en la fiesta de los patrios lares,
do el porvenir se discute congregado,
se alza de su sepulcro emocionado,
cual figura de luz el indio Juárez!
Y el pueblo sabe que el Derecho es santo,
y el respeto al Derecho sabia norma:
es su credo glorioso la Reforma
que extiende sobre México su manto!
Y el pueblo sabe que el sufragio libre
es ideal al que se acerca ansioso:
ya no se esgrime el arma ¡es oprobioso!
y en los comicios sólo el voto libre!
Ya es del pueblo el ideal republicano
que es ideal que levanta y nunca abate:
¡Es un hermano el que con nos se bate;
y el que está contra nos es otro hermano!
La mayoría es la razón suprema
a la que el ciudadano se doblega!
y esa es la única senda por do llega
la patria a ser feliz y grande y buena!...
Ya es del pueblo el ideal republicano
que es el ideal que levanta y nunca abate:
¡y lo anunciaron con la voz del vate
el gran Ramírez, Zarco, Altamirano!...
¡Oh México! Tus vastos arenales
y tus bosques innúmeros pomposos,
cien héroes han cruzado victoriosos
como bandadas de águilas triunfales!
¡Oh, Sol del Porvenir!... ¡Ya se adivina
do se fraguan tus rayos eternales!
¡Os prenden en sus cimas de cristales
la tierra Madre y la Montaña Andina!
Y en este Yucatán, augusto templo;
bajo este sol que nos besó la frente,
el pueblo se congrega, inteligente,
y da a la patria generoso ejemplo!
Hoy se levanta libre y soberano,
y al que gobierna bien llama y elige
y al noble gobernante se dirige
y al noble gobernante da la mano!
Y al recordar el genio y la pericia
que es corona del pueblo yucateco
la patria ruge en formidable eco:
¡ese pueblo no adula, hace justicia!
El Eco del Comercio, 6 de agosto de 1905, p. 2. |

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