Noticias
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  El Sr. Gobernador interino en funciones
 
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  Yucatán
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  “Homenajes al Sr. Lic. D. Olegario Molina.”
 
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  Gran manifestación en el Circo –Teatro
 
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  Acto solemne de justicia social
 
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  El viaje del Sr. Lic. D. Olegario Molina
 
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  Regreso a Mérida del Sr. Gobernador del Estado Lic. D. Olegario Molina
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  “Las elecciones”
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  El partido de Espita en la administración del Sr. Lic. D. Olegario Molina
   
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  El Ayuntamiento de 1906
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  Consejos para Jefes Políticos
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  Sueltos que circularon después de la elección de gobernador el domingo último
   
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  Homenaje (*) de justicia y gratitud al benefactor del pueblo yucateco Sr. Lic. D. Olegario Molina, Gobernador del Estado
   
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  Votos de gracias al Sr. Gobernador del Estado
   
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  Realidades y esperanzas
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Noticias
 
"LAS ELECCIONES"
 

Las próximas elecciones

La hora solemne en que el pueblo yucateco, los ciudadanos todos sin distinción de jerarquías ni de fortunas, desde el acaudalado hacendado y banquero, hasta el más humilde de los obreros y de los peones, van a hacer formal uso del derecho sagrado que les concede la constitución política del Estado de elegir al mandatario que regirá sus destinos sociales durante cuatro años consecutivos, está ya cerca.
El momento histórico en que el pueblo yucateco, pueblo por excelencia noble, franco y liberal, inspirado en sentimientos de bienestar y prosperidad común, va a votar por un gobernante digno de tan alta jefatura, voto del que dependerán no sólo su felicidad actual sino la de las generaciones futuras, se aproxima.
No está lejos la fecha trascendental en que los cultos y progresistas descendientes de los prehistóricos mayas, desprendiéndose de toda innoble y baja pasión, alentados en los deseos de prosperidad, progreso y civilización de su querido Estado vayan a revelarse ante el mundo entero como un ejemplo vivo de ilustración, de gratitud y patriotismo.
Ya desaparecieron para siempre de los fastos yucatecos aquellas épocas fatales en que tan fácil era seducir a las muchedumbres cuando de desprestigiar a un hombre público se trataba, mintiendo y adulterando sus cualidades y sus virtudes.
Se ha pretendido hoy descarriar los espíritus negando los excelsos méritos y cualidades de uno de los prohombres más sobresalientes no solo de Yucatán sino de toda la República, cuyo nombre se pronuncia por donde quiera como, del candidato el pero la conciencia honrada del pueblo ha determinado el fracaso de sus miembros malos.
Habría que negar la luz del sol y nuestra propia existencia, al no reconocer la labor civilizadora verificada en nuestro Estado, desde que empuñó las riendas del gobierno el modelo de los gobernantes, el señor Lic. don Olegario Molina.
No, lejos de nosotros pensar que exista en Yucatán un grupo desalmado, enfermo del alma y del corazón que niegue que el sol destella por el candoroso hecho de que se cimbra los ojos.
No, imposible tanta aberración, tanto crimen. El pueblo yucateco es noble y patriota, por origen, por atavismo, de abolengo. Ahí está su historia toda que lo atestigua. Su nobleza y patriotismo ahí están reflejados en esas sangrientas contiendas realizadas en defensa de su nacionalidad, de sus costumbres, de su civilización.
El saneamiento, el adoquinado y el embanquetado de la ciudad convertida en verdadero salón olímpico, sintetizan las cualidades de aseo de los naturales yucatecos, una de las cualidades más distintivas de su carácter.
La persecución de todos los vicios; el alcoholismo, el juego, la prostitución, la organización de todos los ramos; la promulgación de decretos, leyes y reglamentos en beneficio de empresas mercantiles, industriales y agrícolas, las reformas y unificación de códigos; la instalación de nuevos planteles de enseñanza; la reorganización de la instrucción pública; la creación de hospitales y de la penitenciaría, etc., etc., obras son todas meritísimas y valiosísimas que enaltecen, prestigian y glorifican, en donde quiera que sea, a quien las emprende y realiza.

El Eco del Comercio, 31 de octubre de 1905, p. 2.

La primera reelección de Gobernador en el Estado.
Triunfo completo del señor Lic. D. Olegario Molina.

Por primera vez ha tenido lugar en el Estado de Yucatán la reelección de Gobernador, y por primera vez también presenció la ciudad de Mérida el domingo último el ejercicio del sufragio llevado a cabo con solemnidad, entusiasmo y orden inusitados y con excepcional afluencia de votantes.
Hacía tiempo que la sociedad meridana, penetrada de la conveniencia pública y conocedora de las altísimas dotes administrativas del Sr. Lic. D. Olegario Molina, que ha venido rigiendo los destinos del Estado en el actual período constitucional, había uniformado su opinión revelándola de la manera más franca tributándole al Sr. Molina diversas manifestaciones y homenajes inusitados de admiración, de reconocimiento y de afecto por su valiosa y fecunda labor prodigada en beneficios públicos de la mayor importancia y en obras y en hechos de tal significación que importan nada menos que la transformación de esta capital, un rápido y pasmoso adelanto en las demás poblaciones y la restauración de la Administración pública. No hay que extrañar, pues, que los colegios electorales estuvieran concurridos en la mañana del domingo y que las mesas de los diferentes distritos fueron atendidas por personas distinguidas de la sociedad y por conocidos obreros acreditados por su honradez, por su cultura y patriotismo. En las mesas se veía recogiendo los votos del pueblo a los Sres. D. José Guillermo, D. Adolfo Torre, D. Gumersindo Ceballos, D. Joaquín Espejo Méndez, D. Rafael R. Quintero, D. Atilano González, D. Felipe Castilla, D. Nicanor Espinosa, Dr. Eudaldo Férreas, Dr. Lázaro Barrera, Dr. Romualdo Manjares, D. Anastasio Novelo, D. Prisciliano Herrera, Lic. Esteban Solís, D. Clemente Gutiérrez, Dr. Domingo Vadillo, D. Delfín G. Cantón, D. Ramón Rivero, D. Elías Espinosa, Lic. Perfecto Bolio, Lic. José S. Gómez Cabral, D. Domingo Couoh, y otros. También ocupaban las mesas miembros de la clase obrera como los Sres. José D. Conde, Gabino Vázquez, Esteban Guardián, Marcelino Cocom, etc., etc.
Nunca elección ninguna de Gobernador del Estado había ofrecido un espectáculo tan halagador como el que ofreció la efectuada el domingo, por la espontaneidad con que acudían los electores a las ánforas, por la distinción de los mismos y de las numerosísimas personas que por las elecciones se interesaban y por el entusiasmo que en todos resplandecía, en votantes lo mismo que en no votantes.
A las 12 del día, cuando se levantaron los comicios, de los diversos distritos se dirigieron a las galerías del Palacio del Ayuntamiento muchos electores que, espontáneamente y como al conjuro de un sentimiento único que palpitó al mismo tiempo en los corazones, deseaban felicitar al Sr. Lic. Molina por el éxito obtenido en la elección.
El respetable funcionario fue al Palacio del Poder Ejecutivo y allí recibió a los felicitantes que partiendo de la casa del Ayuntamiento en ancha columna, se dirigieron a Palacio avivando al Gobernador reelecto, al Sr. Gral. Díaz, al Partido liberal y al pueblo yucateco.
Personas de todas las clases sociales formaban la numerosa procesión y cada una de ellas abrazó al Sr. Lic. Molina afectuosamente.
El Sr. Dr. José Patrón Correa felicitó al distinguido Jefe del Estado recordando sus grandes méritos que le habían dado perfecto derecho a ser reelecto, y al pueblo que lo reeligió, porque con eso había demostrado que ha adelantado en el camino de la cultura y que con haber elegido nuevamente al Sr. Lic. Molina para gobernar al Estado, daba clara muestra de estar ya en aptitud de escoger por sí a sus mandatarios y, por tanto, de gobernarse.
Hicieron uso de la palabra en elogio del candidato y celebrando su triunfo, el Sr. Dr. Ferráez y los Sres. José J. Basto y Miguel Corrales, haciéndose eco del pueblo.
El Sr. Lic. Molina, hondamente conmovido dio las gracias a los manifestantes por la distinción que acababa de recibir de los habitantes de Mérida, felicitándose por ella y expresó que su labor administrativa en el presente período debíase a la cooperación del pueblo y que sólo no habría podido realizar lo que se ha hecho. Recordando las palabras del Dr. Patrón Correa, felicitó al pueblo declarando que éste había mostrado su adelanto y su cultura en la manera cómo había procedido al ejercer el derecho del sufragio, y, diciendo que el hecho de haberlo reelegido para gobernador del Estado durante el nuevo período, lo obligaba a esmerarse más en las atenciones del servicio público y velar por los intereses del pueblo, con el cual desde luego adquiría el compromiso de desplegar todas sus energías en pro de ese mismo pueblo, cuyo concurso solicitaba, porque el pueblo mismo está llamado a realizar su prosperidad colaborando en el Gobierno.
Con estrepitosos aplausos y vivas fueron recibidas las sentidas y elocuentes palabras del Sr. Lic. Molina.
En seguida los manifestantes se despidieron del Gobernante reelecto y salieron de Palacio lanzando vivas y aclamaciones.
Esa manifestación fue tan espontánea y tan sin carácter oficial que ni siquiera la Banda de Música tomó participio en ella.

El Eco del Comercio, 7 de noviembre de 1905, p. 2.