La otra mirada
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  El señor Presidente de la República en Yucatán  
 
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  Entre pelados  
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  Las fiestas presidenciales  
 
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  El empréstito del Ayuntamiento
 
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  El Gral. D. Porfirio Díaz y el pueblo yucateco  
 
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  El Sr. Gral. Díaz en yucatán. Actitud del pueblo
 
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  Declaración del Gral. Díaz en el banquete de “Chunchucmil.”  
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  Problema resuelto por el General Díaz  
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  Las perpetuidades  
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    Yucatán no tiene que agradecer a Porfirio Díaz  
 
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    Cántico a la ruina de Yucatán  
 
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  Barberos del periodismo  
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  Muy significativo  
 
 
 
 
 
 
 
La otra Mirada
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El señor Presidente de la República en Yucatán
 

Dice nuestro colega sinaloense “El Correo de la Tarde:”
“Informa la prensa que lo sabe, que próximamente el señor Presidente de la República visitará Yucatán, en donde será recibido, según los preparativos que están haciendo los millonarios yucatecos, con toda la pompa y esplendor imaginables que pueden gastar los cresos del henequén.
Ojalá y el Primer Magistrado de la Nación, aprovechando la oportunidad que le proporciona su arribo a la capital de la península, hiciera personalmente una visita a algunas de las fincas henequeneras de aquella región y comprobara por sí mismo la exactitud o inexactitud de los rumores que de por allá salen de cuando en cuando y que van a encontrar eco en la prensa independiente del país, para que en vista de lo que realmente suceda, rehabilitar a los injustamente acusados o estigmatizar o castigar a los culpables.
Como es sabido, se dice que en Yucatán los dueños de los plantíos de henequén, salvo tal cual honrosa excepción, son unos verdaderos esclavistas que tratan a los infelices enganchados que logran llevar a sus fincas de campo, bajo oferta de promesas halagüeñas, peor que a un hato de bestias brutas, no siendo extraño al tratamiento que se da a los desdichados peones, el látigo con que se flagelaba a los naturales del país en los tiempos coloniales.
Estos resabios de esclavitud, de ser ciertos, en la época de progreso y civilización porque atravesamos, son un baldón que mucho amengua la obra magna del Gobierno actual, que tanto se aplaude en todo el mundo civilizado, y que comprende en su programa hasta donde es compatible con la cultura general, la libertad individual del ciudadano.”
Es indudable que Porfirio Díaz podría convencerse fácilmente del yugo esclavista que en la mayor parte de las fincas henequeneras existe sobre los jornaleros, pero difícilmente el primer magistrado de la Nación se tomará ese trabajo en el caso de que llegase a verificar su viaje, pues éste, caso de llegar a ser, sólo tendría por objeto una retahíla de fiestas y más fiestas con que se trate de marear al Caudillo durante su muy corta permanencia.
Además, aún el remoto caso de que Díaz llegara a palpar dicha esclavitud, no tomaría ninguna medida por remediarla, puesto que a él poco le ha de preocupar la infelicidad de las clases proletarias, si cuenta con la admiración y adulación de los millonarios, lo cual sí palparía en las fiestas que para su llegada se preparan.

EL PADRE CLARENCIO. Semanario Liberal Independiente, Antiesclavista y Antirreeleccionista, Época II, año III, núm. 15, 26 de noviembre de 1905, p. 7.