La otra mirada
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  El señor Presidente de la República en Yucatán  
 
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  Entre pelados  
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  Las fiestas presidenciales  
 
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  El empréstito del Ayuntamiento
 
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  El Gral. D. Porfirio Díaz y el pueblo yucateco  
 
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  El Sr. Gral. Díaz en yucatán. Actitud del pueblo
 
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  Declaración del Gral. Díaz en el banquete de “Chunchucmil.”  
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  Problema resuelto por el General Díaz  
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  Las perpetuidades  
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    Yucatán no tiene que agradecer a Porfirio Díaz  
 
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    Cántico a la ruina de Yucatán  
 
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  Barberos del periodismo  
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  Muy significativo  
 
 
 
 
 
 
 
La otra Mirada
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Cántico a la ruina de Yucatán
 

Fragmento.

Estos Porfi ¡ay dolor! que ves ahora
campos de asfalto y mucho enladrillado
fueron un tiempo Mérida dichoso.

Aquí de Palomino el buen gobierno fue
por tierra derribado yace el temido honor de un pueblo valeroso;
y lastimosa reliquia es solamente de su invencible gente.

Sólo existen memorias generales
de que ha habido gobiernos de alto ejemplo,
por eso, Porfi, con dolor contemplo
que de ellos no quedan ni señales.

Del sufragio, la ley tan venerada
no más queda una farsa desdichada;
las leyes que respeto merecieron
al déspota Olegario se rindieron.

La justicia por todos tan deseada
ha huido de este Estado avergonzada,
y, hasta hombres ineptos y venales
han logrado escalar los tribunales.

Tus lacayos de frac y de chistera
son todos esclavistas de primera.
¡Y quieren tanto al infeliz sirviente
que lo flagelan “muy paternalmente”!

Los braceros que viste encatrinados
no son más que unos siervos disfrazados,
los trajes que sus amos les vendieron
para engañarte nada más sirvieron.

Es tan dura y feroz la tiranía
que aquí ya nadie tiene garantía,
y si no destituyes a Molina
de esta provincia labrarás la ruina.

La policía es un terrible amago
que contra todo lo inviolable atenta
¡Oh libertad del pueblo! Representa
¡Cuánta fue tu grandeza! ¡Y es tu estrago!
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Febrero de 1906.
RODRIGO I. NOVELO.

EL PADRE CLARENCIO. Semanario Liberal Independiente, Antiesclavista y Antirreeleccionista, Época II, Año III, núm. 28, 25 de febrero de 1906, p. 3.