|
Entre las fotografías tomadas durante las recientes fiestas presidenciales, hay una que no ha pasado inadvertida para todas las personas de juicio y de buen criterio. La publicó “El Tiempo” y está siendo objeto de muchos y muy acertados comentarios. Representa a D. Porfirio Díaz, al General Bravo y a D. Olegario Molina en el balcón de la casa de esta ciudad donde se alojó el primero de dichos personajes, y gentes del pueblo desfilan al pie de ese balcón.

Los Generales Díaz y Bravo están descubiertos y con el sombrero en la mano, pero el Sr. Molina permanece cubierto al lado de aquellos.
Algunos han creído que se trata de una simple falta de urbanidad y de poco respeto en la presencia del General Díaz.
Todo eso puede ser; pero lo más seguro es que el Sr. Molina en esos momentos debía estar disgustado porque se victoreaba al Presidente y al Jefe de la zona, sin que a él se hubiese acordado nadie de avivarlo.
Seguramente a los inteligentes que formaban la comitiva presidencial no se les habrá escapado ese detalle, y pensarían que la prensa gobiernista y los científicos limanturistas que rodean al primer Magistrado de la Nación, mintieron descaradamente al vociferar en todos los tonos que D. Olegario Molina es el hombre más popular que existe en Yucatán y el gobernante más querido de todos los que ha tenido la Península.
Nosotros no habíamos hablado de su altanera actitud ante las masas “nulas e inconscientes” que supieron demostrarle que son conscientes y que valen mucho más que los aduladores e incondicionales molinistas; pero ya que no se nos tachará de exagerados y hombres de pasiones mezquinas ante el ineludible testimonio de esa fotografía tan elocuente y significativa, no tenemos inconveniente en agregar nuestro comentario conforme a nuestro leal saber y entender.
El pueblo sabe bien, si estamos o no en lo justo.
EL PADRE CLARENCIO. Semanario Liberal Independiente, Antiesclavista y Antirreeleccionista, Época II, año II, núm. 30, 11 de marzo de 1906, pp. 6 -7.
|