La otra mirada
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  El señor Presidente de la República en Yucatán  
 
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  Entre pelados  
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  Las fiestas presidenciales  
 
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  El empréstito del Ayuntamiento
 
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  El Gral. D. Porfirio Díaz y el pueblo yucateco  
 
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  El Sr. Gral. Díaz en yucatán. Actitud del pueblo
 
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  Declaración del Gral. Díaz en el banquete de “Chunchucmil.”  
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  Problema resuelto por el General Díaz  
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  Las perpetuidades  
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    Yucatán no tiene que agradecer a Porfirio Díaz  
 
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    Cántico a la ruina de Yucatán  
 
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  Barberos del periodismo  
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  Muy significativo  
 
 
 
 
 
 
 
La otra Mirada
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Entre pelados
 

– Oye, tú, manis, que los del Gobierno y los ricos están haciendo el arco para cuando vaya D. Perfi a Yucatán.
– Pos ya lo creo; pero si esos guajes hacen el arco, D. Perfi les hará el violín. Yo lo conozco, no es la primera vez que lo hace.
– ¡Vaya si es capaz de hacerles un violín!
–Y dicen los periódicos que eso va a estar más bueno que el pulque. ¡Quién pudiera ir por allá!
– Pos si no vamos enganchados, de otro modo no se puede manis. Porque nosotros los probres sólo servimos para hacer el dinero con que los ricos se divierten y comen hasta reventar, para tirarnos a la cara los mendrugos que sobran en sus cocinas.
– Sí, tienes mucha razón, hay por acá un tal Juárez que estuvo en una finca de Yucatán y un tal Alejandre que también fue enganchado para allá. ¡Ay, tú, y que palizas llevaron los probres!
– Los conozco, ya me han contado que les “pegaban” y no les “pagaban”. Uno de ellos, Juárez, estuvo en Chanchumil, o no sé cómo diablos se llama; pero qué palizas recibió, mi alma, ¡qué palizas! Dice que estaba en la hacienda esa, de un señor, alto él, coloradito él, y más malo que no tener que comer en ocho días.
– ¿Has oído, tú, manis, que los ricos de Yucatán, según dicen los periódicos están gastando mucho dinero para cuando vaya D. Perfi? Puede que el dueño de esa finca donde apalearon a Juárez esté entre esos y hasta quiera echarlas en grande.
– Y puede  que también esté el dueño de la hacienda donde azotaron a nuestro valedor Jesús Alejandre.
¡Válgame nuestra señora del Monte Sacro! Así son las cosas. Para los grandes hay todo bueno, y para los probres ¡palo, palo y palo!

EL PADRE CLARENCIO. Semanario Liberal Independiente, Antiesclavista y Antirreeleccionista, Época II, año III, núm. 17, 10 de diciembre de 1905, p. 3.