Noticias
- - - - - - - - - - - - - - -
 
  El Sr. Gral. D. Porfirio Díaz en Mérida
   
- - - - - - - - - - - - - - -
    El viaje del Sr. Presidente a Yucatán.
   
- - - - - - - - - - - - - - -
 
  Sección de rezagos
- - - - - - - - - - - - - -
    El viaje del Señor General Díaz á Yucatán
   
- - - - - - - - - - - - - -
 
  La visita del Sr. General Díaz a Yucatán
- - - - - - - - - - - - - -
 
  Censura injustificable
- - - - - - - - - - - - - - -
    Programa oficial de las fiestas presidenciales en Mérida, Estado de Yucatán
 
- - - - - - - - - - - - - -
 
  Editorial. Fecha Memorable
- - - - - - - - - - - - - -
 
  Las fiestas presidenciales en Mérida
- - - - - - - - - - - - - -
    Las fiestas presidenciales en Mérida II
 
- - - - - - - - - - - - - -
    Las fiestas presidenciales en Mérida III
 
 
 
   
   
 
 
   
   
 
 
   
   
 
       


 
 
 
 
 
 
 
 
 
Noticias
 
Las fiestas presidenciales en Mérida
 

Excursión a Chunchucmil. –Inusitado entusiasmo. –El banquete en Palacio. –Baile en honor de la Sra. Doña Carmen Romero Rubio de Díaz. –Velada artística en Dzodzil.

Como lo ofrecimos en el último número de “El Mundo Ilustrado”, ampliamos hoy nuestra información relativa a las brillantes fiestas que acaban de celebrarse en Mérida en honor del Primer Magistrado de la República.

Visita a la hacienda de Chuchucmil. Baile de “vaqueras”.

Uno de los números del programa más importantes por el carácter típico que representa y por ser especial del país, fue la fiesta efectuada en la hermosa hacienda de Chuchucmil, propiedad del acaudalado yucateco Sr. D. Rafael Peón.


En la mañana del día 7 tuvo efecto esta expedición, saliendo el señor Presidente y los invitados en trenes especiales, y siendo recibidos a las puertas de la finca por su dueño y por toda la ranchería, que prorrumpió en vivas al señor General Díaz.
Después de visitar todos los departamentos de la hermosa finca, que sin duda alguna, es de las mejores de la República, sirviese en el corredor principal un banquete, al cual concurrieron cerca de 200 personas.
Acto continuo, verificóse el tradicional baile de las llamadas Vaqueras. Las bailadoras, veinte muchachas hermosas que ostentaban el precioso traje regional, o sea el “huipil” bordado de seda de colores, gruesos collares de oro y coral, llevaban pendientes de los hombros grandes moños de listones azul, rojo y rosado: y en la cabeza, un fino sombrero corto echado hacia delante.

Al concluir cada tanda del baile, es de rigor que las mestizas pongan sus sombreros en la cabeza de alguno ó de algunos de los concurrentes, y a una de ellas ocurriósele hacerlo así con el señor General Díaz.
El distinguido concurrente se levantó, y con perfecto conocimiento de la tradicional fiesta, devolvió el sombrero a la bailadora, llamada Bibiana Castro, dirigiéndole, además, algunas palabras de cumplimiento.
El baile duró largas horas, para solaz de los concurrentes, terminando entre nutridos aplausos.
Durante el banquete a que antes nos referimos, acercóse una comitiva de indios del pueblo de Choca para hacer entrega al señor Presidente de un álbum de pergamino, con fotografías, que ofrecía a la Sra. Romero Rubio de Díaz, con dedicatoria en maya y en español.
El señor General Díaz recibió con gran complacencia este obsequio, junto con unos ramos de flores, dando las gracias y diciendo que su señora no había podido asistir por motivos ajenos a su voluntad, pero que él haría presentes los sentimientos de los donantes, cuyo presente era estimado en mucho.
A las cuatro de la tarde salió de la finca el tren de regreso para Granada, y el Señor Presidente, en todo el trayecto, fue motivo de las mismas muestras de cariño y entusiasmo que había recibido en este viaje, que puede decirse triunfal.

El gran baile en honor de la sra. doña Carmen Romero Rubio de Díaz.

Magnífico fue el aspecto del edificio de la Lonja Mercantil en la noche del 6 de febrero. Iluminado todo el frente, la fachada presentaba brillante perspectiva; y una vez dentro, el gusto, la riqueza y la elegancia parecían luchar a porfía para hermosear todos los salones.
Se distinguieron, por lo bien puestos, el salón tocador destinado a la reina de la fiesta: el de descanso, con hermosos espejos de estilo “Imperio” y Luis XV, artísticas guirnaldas de flores artificiales y muebles muy elegantes: el del “lunch” para el señor Presidente y demás personalidades notables, lleno de jardineras de flores y con una gran lámpara “art nouveau” y espejos de estilo bizantino.
A la izquierda de este salón estaba un gran patio sevillano, alegre, oloroso, lleno de flores por todas partes.

A la derecha, el “buffet” para todos los invitados, con largas mesas, amplias y cómodas, y a la izquierda la entrada principal a la galería que conduce a todas aquellas habitaciones. Los corredores estaban decorados con guirnaldas de lilas y acacias, y pendiendo de las cornisas había ciento treinta lámparas de bronce, de cinco luces cada una. En los ángulos del patio y al pie de los arcos, agrupábanse bellas plantas propias del país, y en el centro se levantaba una arrogante pirámide formada de palmas, helechos, ninfeas, manto de la Virgen y otras flores no menos lindas y delicadas.
El salón de baile era suntuoso, magnífico. En un lado estaban bajo hermosísimo estrado los asientos para el señor Presidente y su dignísima señora esposa. Por las paredes del salón había más de cuarenta espejos que multiplicaban en sus blancas lunas las luces y las perspectivas, produciendo mágico efecto.
La concurrencia fue de lo más selecto que en Mérida se encierra: aquello era un cuadro de beldades fascinador: las “toilettes” fueron derroche de buen gusto, dominando los trajes estilo “Princesa” y “Directorio,” que tan de moda están en París.
La Sra. Romero Rubio de Díaz vestía traje blanco de punto y trama de oro, y collar de perlas, esmeraldas y brillantes, ostentando preciosa diadema de estas últimas piedras.
La señora Sofía Romero Rubio de Elízaga llevaba traje crema de seda y rico aderezo de brillantes. La señora de Landa y Escandón vestía traje perla y se adornaba con un incomparable aderezo sujeto por diadema de brillantes. La señora Bolio de Peón, traje crema de punto de lentejuelas y collar de brillantes. La Baronesa de Wangenheim, esposa del Sr. Ministro de Alemania, llevaba traje de pongé blanco, con alfileres y collar de brillantes. La señora Méndez de Regil, traje de punto crema, bordado de seda y riquísimos brillantes.
La animación no decayó un solo momento. Se vieron en el salón hasta 200 parejas. El señor Presidente retiróse de la fiesta a la una de la madrugada.

Banquete dado por el Sr. Gobernador del Estado al Sr. Gral. Díaz.

El gran banquete con que el Sr. D. Olegario Molina obsequió al señor Presidente y a sus distinguidos acompañantes, tuvo efecto en la noche del día 6.
A la cabecera de la mesa sentase el señor General Díaz, teniendo a su derecha al Sr. Gobernador de Yucatán, al Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, D. Justo Sierra; al Sr. Ministro de Alemania; y a su izquierda, a los señores Vicepresidente D. Ramón Corral; Ministro de Italia; D. Leandro Fernández y General D. Ignacio Bravo; siendo los demás invitados las personas más prominentes de Mérida, las autoridades y acompañantes del señor General Díaz que fueron con él a Mérida.

El “menú” fue exquisito, y a la hora de los postres el Sr. Lic. D. Olegario Molina ofreció el banquete al señor Presidente, pronunciando un elocuente brindis.
Dijo que la circunstancia de ocupar el Gobierno del Estado, le ofrecía la honrosa oportunidad de interpretar en aquellos momentos los sentimientos de todas las clases en Yucatán, y particularmente los de la sociedad meridana: Añadió que la gran obra que se está llevando a cabo en Yucatán, no es más que un tributo a la que lleva hecha, hará 30 años, el General Díaz en toda la República; y concluyó deseando al señor Presidente una grata estancia en la capital yucateca, para que, al regresar a la Metrópoli, llevara un vivo recuerdo del pueblo que le ha aclamado con cariñoso entusiasmo.
El señor Presidente, muy emocionado, púsose en pie para decir que sentía gran satisfacción en saludar al activo pueblo yucateco, cuyos arduos esfuerzos por ir a la vanguardia de la civilización eran alabados en todo el país. He traído –añadió –, personalmente, mis sinceras felicitaciones, mi personal aplauso por este adelanto que presenta la ciudad de Mérida y que la hará digna del noble orgullo de sus hijos.
Después, el Primer Magistrado se expresó en términos muy halagüeños de la industria henequenera, deseando que en no remoto porvenir esa industria mande a los mercados no solamente la fibra, sino todos los artículos que con ella se fabrican, ya que la inteligencia, la energía y el capital los poseen los hombres de empresa de Yucatán, llamados por esta razón a realizar el ese ideal y robustecer así la principal fuente del rico suelo yucateco.
Por último, hizo el señor General Díaz un elogio de la personalidad del Sr. Molina y terminó bebiendo a la salud del esforzado e importante pueblo de Yucatán.


*
* *


Terminado el banquete ofrecido al señor Presidente por el Sr. Molina, todos los invitados pasaron a los balcones de la casa, para presenciar el paseo de las antorchas.

Inauguración de edificios. –El hospital “O’Horán,” el asilo “Ayala” y la penitenciaría “Juárez.”

El señor General Díaz, acompañado del Sr. Vicepresidente D. Ramón Corral y del Sr. Molina, ocuparon el primer coche, poniéndose al frente de la comitiva para el acto de inaugurar estos edificios notables.
En el segundo coche iban los Sres. Ministros D. Justo Sierra y D. Leandro Fernández, y la comitiva en otros varios carruajes.

A las 9. 20  A. M. del día 6 llegaron al nuevo hospital “O’Horán,” en cuya entrada dejáronse oír en seguida los acordes del Himno Nacional.
Una vez ya dentro, tomó la palabra el Director del hospital, Dr. D. L. F. Urcelay, quien dijo en su discurso que hacía cuatro años la maleza cubría la extensión adonde hoy se levantan los edificios que se iban a inaugurar, construidos por virtud de iniciativa del cinco de febrero de 1902, y para cuya realización contribuyeron numerosas personas con valiosos donativos, cooperando a su vez eficazmente el pueblo yucateco.
Refiriéndose al asilo “Ayala,” dijo el Sr. Urcelay que el edificio tiene 1000 metros cuadrados, y su construcción se ha fundado en principios modernos. Por su alta significación, toda vez que la ciencia de la democracia consiste en hacer conservar todas las energías sociales, políticas y económicas para el bien común y particularmente el de la clase más numerosa, es patente que esta obra, como todas las que hoy se inauguran, son de democracia patria, puesto que se ha destinado la mayor parte de los recursos a la clase más numerosa, que es la de los pobres, quienes más necesitan de los auxilios de la sociedad.


Terminó el Sr. Urcelay su elocuente discurso diciendo: “Patriotismo no es el instinto brutal de la sangre, sino elevada expresión en la comunidad de ideales e intereses bajo la misma bandera, y por eso la tierra en que se aspira al logro de estas ideas, es nuestra madre, la bandera que nos cubre es nuestra gloria, y el Magistrado que la representa es nuestro Jefe.”
En seguida el Sr. Rosado Vega recitó una poesía y después el señor Presidente declaró inaugurados el hospital “O’Horán” el asilo “Ayala” y la penitenciaría “Juárez.”
Acto continuo, todos los concurrentes recorrieron los edificios, inspeccionando con especial cuidado, de todas las salas del hospital, las de operaciones y las especiales para enfermedades contagiosas.

En el asilo “Ayala” se sirvió un lunch –champagne.
Después se hizo la visita a la penitenciaría “Juárez.” Al presentarse en ella el General Díaz, fue aplaudido con entusiasmo por los presos. El Director, Sr. García Velado, acompañó al señor Presidente, explicándole los detalles de la construcción.
Tanto la construcción de la penitenciaría como la de algunos otros edificios públicos inaugurados por el Sr. Gral. Díaz, son obra del señor Ingeniero D. Salvador Echegaray.

Visita a los bancos y a otros edificios

El Sr. General Díaz presentóse después en los Bancos Yucateco, Mercantil y sucursal del Banco Nacional de México, deteniéndose en cada uno de ellos el tiempo preciso para visitar los diversos departamentos de que se componen.
Previamente se había organizado una comisión formada por los señores Don Rafael Peón, Don Rodolfo Cantón, Don Nicanor Espino, Don Arcadio Escobedo, Don Pedro Contreras, Don Álvaro Rosado, Don Tomás Castellanos, Don Manuel Espinosa R., Don Pedro Leal Gamboa y otras personas prominentes de la banca y del comercio para recibir al Sr. Presidente. También encontrábase allí el Sr. D. Carlos Peón, ex –Gobernador del Estado.
Muy complacidos quedaron todos de las bellezas de los edificios, haciendo elogios del orden que tenían en los diversos departamentos.
Después visitaron, el Sr. General Díaz y su comitiva, otros edificios públicos, como el Palacio Municipal, al que se ha mejorado notablemente en su decorado; el Museo yucateco, el Instituto Literario, la Escuela Modelo de Santiago, la Municipal y las oficinas del Registro Civil.
De todo mostrase complacido el Sr. General Díaz, siendo la escuela de Santiago construida por iniciativa del Sr. Gobernador Molina, la que más llamó su atención.

La velada en Dzodzil

Esta ha sido un final brillante de las magníficas fiestas celebradas en Mérida.
La finca, propiedad del señor Molina, es magnífica. En la fachada principal de la casa la iluminación era deslumbrante, formando el escudo nacional. La plataforma, con magnífica balaustrada, estaba decorada con peluche rojo, flores y focos en artístico conjunto.
La orquesta fue colocada en una especie de templete griego, dirigiéndola el maestro José Cuevas.

Una columna truncada de estilo romano servía de tribuna a los oradores.
Asistió a la velada la distinguida señora Romero Rubio de Díaz vestida de blanco, con sombrero de igual color, y en el cuello un collar de perlas y un rosario de corales con cruz de filigrana de oro, joya eminentemente yucateca con que fue obsequiada.
El programa fue muy selecto. El señor José Patrón Correa bosquejó bellamente la vida del Sr. General Díaz; el Dr. Peón Contreras dijo inspirados versos; el Sr. Novelo hizo la historia de México, en magníficos versos alejandrinos, y el Sr. Ministro Sierra pronunció una magnífica alocución llena de bellezas y colorido.
El paseo por los jardines y la contemplación del cenote iluminado, sirvieron para despertar el apetito, que se satisfizo en la gran terraza donde estaba preparado el “buffet,” quemándose, en tanto, vistosos fuegos artificiales.
La señora de Díaz mostróse muy satisfecha, y así lo manifestó en amables frases a la familia de Don Olegario Molina.

Salida de Progreso

A las 10 a. m. del día 9, el señor Presidente se dirigió al vapor “Bismark” acompañado del Gobernador Sr. Molina, de las autoridades principales y de otras distinguidas personas.
A bordo del vapor ofreció un banquete al señor Presidente el capitán del buque.
Muy elocuente fue el brindis pronunciado por el Sr. Ministro de Alemania, quien habló de los méritos del General Díaz, comparándolo con Bismark. El señor Presidente contestó dando las gracias al Sr. Ministro por sus galantes frases, así como a la Compañía Hamburguesa, que puso a su disposición el buque; agradeció igualmente a las comisiones las pruebas de afecto que le dieron, y que dijo no olvidaría jamás; y terminó brindando por S. M. el Emperador Guillermo, por el crédito de Alemania y por la prosperidad de la Compañía.
El Sr. Gobernador Molina despidióse del ilustre viajero diciendo sería esta visita de imperecedera memoria para Yucatán. Acto continuo, pasaron el señor General Díaz y el Sr. Corral al “Bravo,” siendo recibido el señor Presidente con los honores debidos.
En el remolcador “Morelos” regresaron a Progreso el Lic. Olegario Molina, las autoridades y comisiones. A las dos de la tarde del mismo día, el “Bravo” se hizo a la mar seguido de los otros buques. A las 4 zarpó el “Bismark” y a las 8 de las noche dio alcance al “Bravo,” poniéndose a navegar cerca de él. Quemáronse por la noche vistosos fuegos artificiales a bordo del vapor alemán, siendo esto un espectáculo magnífico.

EL MUNDO ILUSTRADO, Año XIII, tomo I, núm. 8, 18 de febrero de 1906, pp. 12 -17.