Noticias
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  El Sr. Gral. D. Porfirio Díaz en Mérida
   
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    El viaje del Sr. Presidente a Yucatán.
   
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  Sección de rezagos
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    El viaje del Señor General Díaz á Yucatán
   
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  La visita del Sr. General Díaz a Yucatán
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  Censura injustificable
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    Programa oficial de las fiestas presidenciales en Mérida, Estado de Yucatán
 
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  Editorial. Fecha Memorable
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  Las fiestas presidenciales en Mérida
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    Las fiestas presidenciales en Mérida II
 
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    Las fiestas presidenciales en Mérida III
 
 
 
   
   
 
 
   
   
 
 
   
   
 
       


 
 
 
 
 
 
 
 
 
Noticias
 
Sección de rezagos
 

Antipatías de un periódico contra Yucatán y contra los yucatecos.

Un diario que de yucateco no tiene otra cosa que ver la luz pública en Yucatán,  diario neo –cantonista asociado al periódico de don Francisco Cantón, ese diario que siempre que ha tenido ocasión o pretexto, ha manifestado claramente su desafecto a Yucatán y a los yucatecos, dio hace pocos días una muestra de su injustificada malquerencia.
A propósito del anunciado viaje del señor Presidente de la República a este Estado dice ese periódico a que nos referimos: “si es cierto que el General Díaz ha pensado en venir a la Península, ¿por qué no llega al Territorio? (a cuál?)  ¿Por qué no pasar cuando menos hasta Campeche, cuyo viaje no ofrece ningún inconveniente? ¿Por qué esa preferencia con los yucatecos?...”
Aunque no hay tal preferencia en el anunciado viaje, puesto que, si como es probable, se realiza no será Yucatán el primero ni el único Estado que hubiese tenido ocasión de visitar el señor General Díaz, si tal preferencia existiese por cualquier motivo, ¿verdad que todo yucateco que mereciera serlo o cualquier persona que sintiese afecto por Yucatán se regocijaría de ella y la agradecería profundamente? … Es indiscutible.
Es necesario sentir gran antipatía por Yucatán y por los yucatecos para señalar una preferencia que no existe, con la manifiesta intención de presentarla como injustificada… Ningún yucateco, ningún simpatizador de Yucatán hubiera nunca procedido como lo han hecho los redactores del periódico aludido cuya conducta es verdaderamente injustificable.
La circunstancia de que no sean yucatecos ni el director ni el redactor en jefe de ese diario, o la de que no sienta como tal alguno de ellos, no es ni puede ser razón para estar a la caza de pretextos para hacer público alarde de su malquerencia.
Los que somos yucatecos y como tal sentimos, aunque no vemos preferencia en ese viaje, nos alegramos de él y deseamos su realización, porque la visita de una personalidad tan eminente como la del señor General Díaz, no pudo menos que causarnos sincera satisfacción. Si viéramos en ella una preferencia, lejos de observarla como lo hace ese diario, nos sentiríamos obligados y más agradecidos por esa circunstancia. Si en vez de ser a Yucatán la visita, fuera a otro Estado, con preferencia o sin ella, no preguntaríamos por qué esa preferencia, y mucho menos obraríamos de tal manera viviendo en el Estado favorecido, porque daríamos una muestra de marcado desafecto por lo menos en una inconveniencia, en una falta de consideración sin motivo.
Pero, ¿qué hemos de hacerle? No a todos es dable refrenar sus pasiones y ocultar sus antipatías.
Cada quien es dueño de obrar conforme a su criterio y a sus sentimientos y si tan antipáticos le son a ese diario Yucatán y los yucatecos, está en su derecho de manifestarlo, como lo hace, con cualquier pretexto. Sensible es no ser simpático, y más sensibles son las manifestaciones de antipatía; pero cuando no está en nuestras manos el cortarlas, no cabe sino resignarse a ellas.

EL ECO DEL COMERCIO, 1 de octubre de 1905, página 2.