La otra mirada
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  Ahormando
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  Cómo paso el día en que el puelbo debio elegir
 
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  Media palabra a “La campana”furibunda  
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  “La campana” queda bajada y exhibida en su verdadero campanario  
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  ¿Se declara acusador el periodico “La democracia”?  
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    Cuatro preguntas graves que debe contestar el gobierno. ¿Las contestará?  
 
 
         
 
 
 
     
 
         
 
 
 
 
 
 
 
La otra Mirada
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Ahormando
 

Don Enrique está contento
porque diz que triunfará
con su partida de empleados
que lo quieren a cual más
y como cuando hablan ellos
habla el pueblo en general,
dicen todos: no hay remedio
nos lo ha mandado papá.

Y como don Enriquito
es un hijo sin igual
ha de obedecer en todo
a aquel que en México está
gozando del aire fresco
que existe en la capital.
Este al fin, como buen padre
a su Benjamín dirá,
lo que sea más conveniente
 para este pueblo animal
que no sabe que lo que hacen
es por su bien nada más.

Y que si a los pobres indios
les rebajan el jornal
¡no es por su mal! ¡No señor!
es para que vean las calles
cual espejo de cristal
para que pase Avelino
el yerno del capataz
que es padre de don Enrique
y nieto de Barrabás.

Pues como os iba diciendo,
si les quitan el jornal,
ninguno debe quejarse.
Deben mamar y callar.

Y si el gato se insolenta
y un palo se atreve a dar
tampoco hay que molestarse.
Es el amo, hay que aguantar.

Si alguien habla de José –Ito
aquel poeta sin igual
que tiene unos ojos pardos
y mucha gracia en el andar;
al que le quieren, muy de veras,
los de la escuela central;
Los que están con don Benito,
con los curas y demás,
aquel de la leyesita
que ha venido a reventar
a los pobres estudiantes
que en preparatoria están,
nadie puede hablar, señores,
de este poeta sin igual
pues si hablan mal; ¡que les cierren!
por faltas a la moral,
por embriaguez y atropello
a un guarda municipal.

Esto es lo que ignora el pueblo
y es lo que quiero explicar,
que si lo mandan al riego
y lo suelen estropear
no es por su mal, ¡imposible!
es por su bien nada más.
           
Por eso yo le aconsejo
a los de esta capital
que el día de elecciones
vayan todos a votar
por el gracioso Herniquito,
el que es hijo sin igual
del tuerto don Olegato
que en México solo está,
soñando porque su pueblo
a quien ama por demás
continúe bajo el mando
de la mano angelical
de su adorado Enriquito
que es inmaculado ya
según dicen los empleados
de esta culta capital.

Kulim.

LA HORMA, año I, núm. 4,29 de septiembre de 1909, pp.  2 -3.

El Agonizante, La Horma. Semanario independiente, 25 de septiembre de 1909, p. 1