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CÓMO PASO EL DIA EN QUE EL PUEBLO DEBIÓ ELEGIR
ABSTENCIÓN. PRECAUCIONES. COHETES. FIESTAS. DISCURSOS. DESANIMACIÓN
Pasó, por fin, el día que la ley fija para la elección de la persona que ha de estar al frente del Poder Ejecutivo durante el próximo periodo legal.
Desde la víspera poco después del medio día, comenzaron a quemarse cohetes voladores en las comisarías de los suburbios. Se atribuía esto al regocijo que deseaban manifestar los postulantes del candidato oficial porque desde luego se tenían a sí mismos como triunfadores. Era como el paladeo anticipado de un resultado que se juzgaba inevitable.
Desde que amaneció ayer, comenzaron a oírse toques de cajas y cornetas en las plazas suburbanas. Era que, como primer domingo de mes, coincidía el día de revista de los alistados de Guardia Nacional con el del prefijado para los comicios. Esto dio lugar a que en las plazas en que estaban las mesas electorales se observara algún movimiento en vez de la calma imperturbable de siempre.
Desde las primeras horas de la mañana, se vio a los señores Diputados don Eudaldo Ferraez, don Pablo Pinto, don Aurelio Gamboa, don Ramón Peniche López, don Elías Amábilis y don Arturo Escalante Galera, así como a los señores componentes del Ayuntamiento don José M. Medina, don Manuel Heredia M., don Delfín Pérez, don Ramón Palma, don Adolfo Casares, don Tomás Rendón y don Alonso Aznar Mendoza, trasladándose en automóviles y carruajes de unas plazas a otras, ocupándose según se decía, en vigilar o inspeccionar las mesas electorales.
Desde la semana pasada se supo que “El Centro Electoral Independiente” había tomado la determinación de expedir un Manifiesto haciendo pública su resolución de abstenerse con todos sus adeptos, afiliados y simpatizantes, de tomar parte alguna en las elecciones. Se sabe que se tropezó con el obstáculo de que ninguna tipografía quiso hacer la impresión a causa del temor que ha ocasionado el hecho de que otro manifiesto circulado anteriormente por la misma Agrupación política dio ocasión a procedimientos judiciales que, como se sabe, son muy de temerse por razón de la dureza de nuestro código penal.
Se pretendió hacer la impresión en Campeche, pero se refiere que las tipografías de la capital del vecino Estado se encontraban recargados de trabajo.
Entonces se intentó la circulación de una pequeña hoja volante más ni esa pudo ser impresa. La versión quedó confirmada con la circunstancia de que las oficinas del mencionado “Centro Electoral” estuvieron clausuradas desde el sábado, no obstante que se veía a los agentes de la policía ejerciendo en la calle inmediata la vigilancia de los días anteriores.
Las mesas fueron instaladas en los sitios previamente señalados, pero se echó de menos en ellas el necesario requisito de las ánforas y se extrañó que no corrigiesen esa omisión los señores Diputados y Concejales que las recorrían como ya dijimos.
Las boletas que se llevaban eran conservadas en algunas de dichas mesas, debajo de la tela abulada o paño con que estaban cubiertas.
Las Juntas fueron presididas de conformidad con la designación que hizo el H. Ayuntamiento dos o tres semanas antes, por los CC. Pedro Solís Cámara, Francisco Solís Cámara, Antonio Ancona, Regino Escalante, Lorenzo López E., Filomeno Burgos, Clodomiro González Ortiz, Agustín Pacheco, Atilano Torre, Antonio Quijano, Arturo Alcocer, Manuel Medina Azarcoya, Desiderio Mendoza, Tomás Rosado, Alejo Pérez e Higinio Febles.
No hubo más cambio que en una de las mesas de Santa Lucía en la que debió presidir el C. Clemente Gutiérrez Zaldívar, pero no se presentó. Entonces según se nos informa, el señor Inspector de Jardines don José E. Marín, designó para remplazarlo al C. Miguel Peniche López, a reserva de dar cuenta luego al señor Presidente del Ayuntamiento.
Aunque según se ha dicho, en las plazas de los suburbios había concurrencia de los ciudadanos alistados que asistían a la revista de Guardia Nacional, sólo se notó alguna afluencia de votantes en las mesas del Palacio Municipal y en la del Palacio de Gobierno. En las otras no se veían señales de que el pueblo estuviese pendiente del ejercicio de aquella alta función democrática. Predominaba la quietud y la desanimación. Por lo demás los ciudadanos que concurrieron a la lista de Guardia Nacional fueron conservados en formación hasta cerca del medio día, de modo que es verosímil que aunque hubieran querido votar, no se les presentó ocasión de hacerlo.
A las doce, y en algunos lugares desde poco antes, se levantaron las mesas y se dieron por terminados los trabajos, procediendo los que integraron las juntas a dirigirse al local de la “Unión Democrática” en donde según anunció un diario local desde el sábado, se había preparado una fiesta en honor del candidato de esa agrupación, señor don Enrique Muñoz Arístegui. Junto con los componentes de las mesas, se dirigieron al mismo lugar de la fiesta los alistados de G. N., habiendo marchado los de algunos suburbios en formación. A poco rato quedó lleno el local mencionado y se escucharon vítores al Lic. don Olegario Molina y al señor don Enrique Muñoz Arístegui, a quien allí se proclamó candidato vencedor. Ya desde horas antes había circulado un suelto en este sentido suscrito por la sucursal de la “Unión Democrática” en Santiago.
Poco después se presentó el expresado señor Gobernador don Enrique Muñoz Arístegui y los vítores aumentaron. Fue invitado a ocupar la presidencia de la mesa Directiva en donde se sentó entre el señor Diputado don Eudaldo Ferraez y el señor Diputado y Jefe Político don Luis Demetrio Molina. Acto contiguo ocupó la tribuna el Diputado y Director del instituto Lic. don José Inés Novelo, quien pronunció una arenga dando al señor Muñoz la bienvenida a aquel local y felicitándolo por el triunfo que se había alcanzado. En seguida fue reemplazado en la tribuna por el señor Pedro Caballero, el cual también felicitó al señor Muñoz y lo exhortó “a cumplir sus deberes de conciencia”. Sería como la una y media (p. m.) cuando se retiró el candidato de la “Unión Democrática”, haciéndole los honores de la casa y acompañándole hasta la puerta los mismos mencionados señores Ferraez y Molina Cirerol y el señor don Juan Ferreiro, visitador de patente de la Tesorería General.
De este modo tocó a su término y llegó a su solución la campaña electoral que desde hace cosa de dos meses ha estado formando una agitación en el ánimo público, que tuvo un “crescendo” vigoroso y sensacional, pero que, no obstante, parece haber concluido de un modo que puede calificarse de unilateral. Como información complementaria, tenemos que añadir los datos que siguen:
Nuestros repórters lograron averiguar que saldrán designados para hacer el escrutinio que dispone la ley los CC. Antonio Ancona, Pedro Torre, Lizardo Ayuso, David Vivas, Carlos Ayuso, Susano Zapata, Cirilo Méndez, Alejo Pérez, Mariano Losa y José M. Bolio.
La Jefatura, seguramente en cumplimiento de la circular del Ejecutivo que recomienda desplegar toda vigilancia y toda energía, ordenó la suspensión de la partida de “base ball” que en la tarde de ayer debió efectuarse en Itzimná. Se notificó a los cafés y cantinas la obediencia estricta a la disposición que impone la obligación de suspender la venta de licores a las doce del día y se reforzó la guardia existente en la Jefatura Política y en el Palacio Municipal. Ya en números anteriores dimos cuenta de otras medidas semejantes. En cuanto a vigilancia, se extremó al punto de que el sábado se supo que hasta un indígena que acababa de comprar una escopeta en una ferretería (cosa de suma frecuencia) fue detenido por la policía y conducido a la Jefatura para averiguaciones.
En cuanto a la formación del Congreso Local, ya desde hace tiempo LA REVISTA anticipó lo que está siendo confirmado. Para representar el primer distrito, de Mérida, se ha designado a los señores Lic. A. Vadillo Cicero, Dr. J. Patrón Correa, Lic. Pablo Pinto Pérez y Dr. don Augusto Molina Solís. Para suplirlos a los señores Lic. José María Vargas, Álvaro Medina, Dr. Fernando Casares y Lic. Ricardo Molina Hübbe. En general puede afirmarse que el Cuerpo Legislativo permanece como estaba porque han sido reelectos, en calidad de propietarios, los señores Lic. Agustín Badillo, Patrón Correa, Pinto Pérez, Augusto Molina, Escalante Galera, Aurelio Gamboa, Benito Ruz, Millet Hübbe, Pedro Peniche López, José I. Novelo, Elías Amábilis y Eudaldo Ferraez. De la anterior elección, desaparecieron como propietarios los señores Agustín Vales C., Lic. Cástulo Ceballos, Lic. Genaro González y Francisco Peniche López y ahora entrarán como nuevos propietarios los señores Lic. José Cámara Chan, Luis Demetrio Molina, Manuel Heredia Argüelles y Lic. Agustín Gamboa Moguel. Con respecto a este último se puede decir que ha habido una verdadera permuta, porque pasa a ser diputado, dejando de ser Fiscal del Tribunal Superior, mientras el Lic. Francisco Peniche López fungirá como fiscal, dejando de ser diputado. Parece que se debe esto a una enfermedad de la vista que aqueja hace tiempo al señor Gamboa Moguel.
En cuanto a los diputados suplentes, permanecerán los señores José María Vargas, Dr. Fernando Casares M; Lic. Molina Hübbe, Rafael Peón Losa y Joaquín Espejo Méndez. Dejarán de serlo los señores Heredia Argüelles (pasa a propietario), Lic. Ramón Peniche López (pasa a Fiscal), Rafael Rivero Trava (fallecido), Lic. Perfecto Irabién Rosado, Luis Demetrio Molina (sube a propietario), Eulogio Palma y Palma, Nicolás Cámara Vales, Rafael R. Quintero, Anastasio Novelo, Manuel Espinoza Rendón y Delfín G. Cantón. En lugar de estos entran como diputados suplentes nuevos los señores Dr. Álvaro Medina Ayora, Cástulo Ceballos (era propietario), Ing. Miguel Medina Ayora, Bernardino Sierra, Lorenzo Rosado, Alonso Aznar Mendoza, Primitivo Peniche, Hernando Ancona, Felipe Ibarra y de Regil, Genaro Cervera y Arturo Cirerol.
Hoy en la mañana también han debido continuarse las elecciones, pues les corresponden los días 7 y 8 según la convocatoria. Pero no se nota ni el poco movimiento de ayer, y todos están en sus cuotidianas faenas, como si tal cosa. Hasta los cohetes voladores han sido suprimidos, lo que indica que sólo se trataba de celebrar la designación del candidato de la “Unión Democrática” para gobernador.
Si posteriormente surgiese algún cambio en las nóminas que hemos dado a conocer, lo noticiaremos, aunque tales cambios no son esperados. Con esto puede darse como definido lo que no hace mucho constituía para una parte del público, el problema de la campaña electoral.
Por ningún lado se percibió la más leve señal, el más ligero indicio, el más diminuto síntoma de desorden, lo que obliga a inferir que no ha existido ni sombra de intención de promoverlo, pues de ser así, a pesar de las drásticas precauciones del Gobierno, algún incidente por pequeño que fuera, se hubiera presentado. De todos, eso es un motivo de satisfacción y debemos congratularnos en virtud de que terminará el sobresalto e inquietud que emanaba de las medidas que se dictaban y que parecían precursoras o premonitorias de algún trastorno.
La Revista de Mérida, 8 de noviembre de 1909, p. 2.
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