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  Media palabra a “La campana”furibunda  
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  “La campana” queda bajada y exhibida en su verdadero campanario  
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La otra Mirada
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"La campana" queda bajada y exhibida en su verdadero campanario
 

“LA CAMPANA” QUEDA BAJADA Y EXHIBIDA EN SU VERDADERO CAMPANARIO
           
Al fin “La Campana” abandonó el fracasado empeño de sincerarse por la escandalosa, falsa y sainetesca información que publicó con motivo del llamado conato de rebelión; información que aseguró recogida de quienes “están en condiciones de informar” (¿y también de dar órdenes  “La Campana”?), y salió con la escapatoria igualmente falsa y sainetesca, de echarnos en cara el que no nos ocupemos de las prisiones de los “de levita”, siendo así que con todo detalle referimos las de los señores Alfonso Cámara, Guerra Juárez, Martínez de Arredondo, Requena, Cárdenas, etc., etc., etc., todos muy de levita, y también noticiamos y hasta deploramos la prisión de los mismos señores [línea ilegible] cateo hecho a un señor Franco, que también es de levita, en un asunto que por ser de interés para el comercio, era necesario hacer saber. A todos esos “bejucos” se agarra “La Campana”, pretendiendo hacer olvidar, sin conseguirlo, el triste papel que le ha cabido y tenía que caberle en la bola tragicómica de la rebelión.
Pero no se crea que está abandonada del todo la defensa de “La Campana”. Ahora se está haciendo en las columnas del periódico gobiernista “La Democracia” (véase el último número), de manera que ya “La Campana” se ha colocado en su verdadero campanario, que es el campanario oficial, y era lo que se quería demostrar, como se dice en la clase de álgebra.
Por lo demás, “La Campana” no arriesga nada con insultarnos, porque tiene una suerte loca. Cuando sus redactores son detenidos por ultrajes a funcionarios públicos, salen casi al momento, después de pasar muy buenos ratos. En cambio, los señores del “Yucatán Nuevo” bien que se fastidiaron en la Penitenciaría, y ahí están aún los señores Estrada, Beovide y otros. ¿Quién se mete con quienes tienen “la suerte” de los de “La Campana”?
En suma total: “La Campana” se salió del tiesto de lo de la rebelión, asustada por su triste obra, o lo que es lo mismo: se “rajó”. Y se fue a defender en el periódico gobiernista “La Democracia”, que es el lugar que le corresponde. A eso queríamos que llegara, para que el público vea claro quiénes son ésos que se dicen “defensores de los débiles”, y qué es lo que se traían entre bastidores. Ya se quitó el forro.
Y a propósito de la rebelión, “La Campana” se ha metido a hablar de chocolate, de monederos falsos y de otros asuntos judiciales. ¿Por qué no habla del asunto de una niña peleada con todo y herencia, y de unos cincuenta mil pesos que se dicen ofrecidos a un abogado que se dice tiene influencia para que, según se dice, apoye la cuestión en cierto sentido?

La Revista de Mérida, 18 de diciembre de 1909, p. 2.