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Levantamiento de los jornaleros de la finca de Eknakán del partido de Acanceh. Se atribuye a rebaja de jornales. Acuden tropas de Acanceh y son rechazados. Un muerto y varios heridos. Salen para el lugar de los hechos, el personal del Juzgado en turno, los Médicos legistas y guardias nacionales. –Importantes detalles.
Desde la mañana de ayer, circuló en esta ciudad la noticia de que los braceros de la importante finca henequenera de Eknakán de la propiedad de la señora Luisa Hübbe de Molina, ubicada a dos leguas de la villa de Acanceh, se habían levantado el sábado en la tarde porque, según se asegura, les habían sido rebajados a 37 centavos los jornales que antes eran de 50 cs.
La noticia circuló con detalles alarmantes, pues se decía que además de los jornaleros de Eknakán, se habían levantado los de otras varias fincas y que se registraban algunos muertos y heridos.
Tan pronto como tuvimos la noticia nos propusimos recoger datos del suceso, habiendo conseguido los siguientes:
Parece que a la hora de la liquidación semanal de los sirvientes, el encargado les hizo saber que tenía orden de rebajarles los jornales, lo que notificó a casi todos, haciendo que protestaran y se pusieran en actitud hostil.
Entonces se trató de castigar a uno de los que protestaron, y se trabó una refriega en la resultó muerto uno de los sirvientes y heridos varios.
Se pidió auxilio a Acanceh y accedieron 15 hombres de Guardia Nacional, los que se dice fueron rechazados, habiéndose visto obligados a huir, por cuyo motivo se pidió violentamente gente de aquí, la que dispuso el Gobernador que saliera a las órdenes de un oficial.
Avisado el Juez segundo del Ramo Penal, Lic. Joaquín Patrón Villamil, actualmente de turno, salió ayer con su Secretario, señor Primitivo Casares, en un tren extraordinario, que partió a las nueve de la mañana en el que también iban el señor Audomaro Molina, Administrador de la finca en donde se registraron los hechos y 25 soldados de las Compañías Mixtas de G. Nacional.
Posteriormente, como a las tres de la tarde, [en] un automóvil de vía, salieron siempre para Acanceh, los médicos legistas de los Tribunales del Estado, a quienes llamó el Juez Lic. Patrón Villamil, a efecto de practicar la autopsia del cadáver del sirviente muerto.
Como a las doce de la noche, se supo en esta ciudad, que en un tren extraordinario venían los heridos, y al efecto el señor Gobernador del Estado, ordenó que se constituyera en la Estación de la División Oriente, la ambulancia de la policía, y suficientes camillas, para que fueran conducidos al Hospital.
Los heridos fueron trasladados al Hospital a las dos de la mañana de hoy, habiendo sido instalados en el departamento de cirugía, en donde desde luego se procedió a hacerles las primeras curaciones.
Aquí se dice que además de Eknakán, se levantaron los sirvientes de las dos anexas de la misma, y que los sirvientes de las tres se internaron en el monte, en donde se encuentran escondidos.
El Juez del crimen permanece en la finca del lugar de los hechos, practicando importantes diligencias, entre ellas examinando a los testigos que presenciaron los hechos y tomando su instructiva a los sirvientes ha han sido detenidos.
Ha tomado cartas en el asunto ordenando la mayor actividad, en las diligencias judiciales, el señor Gobernador del Estado, al que participó lo ocurrido el Jefe Político de Acanceh.
Con mayores datos, seguiremos informando de este palpitante asunto.
LA REVISTA DE MÉRIDA, en vista de la trascendencia de esos hechos, no puede menos que desear el mayor tiento a las autoridades que conocen en el asunto, y quienes no deben perder de vista las numerosas atenuantes que existen en favor de los sirvientes que pueden aparecer como culpables y quienes por su analfabetismo, por su facilidad para ser sugestionados y por otros motivos, son merecedores de indulgencia. Sería vituperable que aquellas consabidas razones de principio de autoridad, de orden y otras, fueran exageradas.
Hacemos constar que hay poca facilidad para adquirir datos en este asunto, por razones que no son del caso y, aunque hemos empleado laboriosidad y prudencia al informarnos, en adelante modificaremos, si, acaso, hay que modificar.
La Revista de Mérida, 20 de septiembre de 1909, p. 2
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El gran alboroto de Eknakán. Notas recibidas de Acanceh.
Terminada la información recogida en Mérida, y que aparece en otro lugar, recibimos de Acanceh los siguientes datos que damos con el carácter de primeras versiones, limitándonos a agregar que los hechos han producido honda sensación y que hay grandísima reserva en las fuentes informativas.
Acanceh, septiembre 19 de 1909.
Desde hoy en la mañana, muy temprano, se rumoraba en esta villa que había ocurrido sucesos muy graves en la finca Eknakán de que es propietaria doña Luisa Hübbe de Molina y de la cual es administrador don Audomaro Molina.
Nos propusimos tomar los informes de este asunto que tenía el carácter de sensacional y de varias versiones que corrían pudimos obtener los siguientes datos a título de información que más tarde ratificaremos o rectificaremos.
Se dice: que el personero de la finca había ordenado a cuatro carreteros el sábado de la semana antepasada que fueran el domingo a llevar un carro de mercancías a la finca anexa Ochil; y que estos no cumplieron la orden manifestando que el domingo es el único día de descanso que tienen.
A la hora de pago de trabajos, ayer sábado, el mismo personero les descontó del valor de su trabajo de la semana setenta y cinco centavos a cada uno de los carreteros por no haber obedecido la orden de la semana anterior. En vista de esto uno de los carreteros protestó en términos comedidos diciendo que era una injusticia la que se cometía con ellos. El personero ordenó que le dieran un fuerte castigo y entonces un pariente del carretero y otros sirvientes de abalanzaron a defender al que iba a ser castigado y de allí se armó la bronca entre el personero y todos los sirvientes defensores, hasta que el primero huyó para ocultarse. Se dio parte por teléfono a la Jefatura Política y a la finca Ticopó del Lic. Ricardo Molina Hübbe, y el encargado don Rafael Domínguez marchó para el lugar de los sucesos con algunos guardias de la referida finca agregados a los soldados de la Guardia Nacional de esta villa que fueron inmediatamente a Eknakán al mando del Capitán Joaquín Castillo. Parece que éste no procedió con la prudencia que el caso requería y hasta se dice que dio de planazos al carretero que fue causa del disgusto y de aquí vino que, todos los sirvientes que estaban esperando la llegada de la autoridad competente, se rebelaran enérgicamente, ocurriendo una lucha entre ellos, el señor Domínguez, el Capitán y los guardias, lucha que debió ser formidable pues se dice que Castillo ordenó a la Guardia Nacional (14 hombres) hiciera fuego sobre los sirvientes. La superioridad en número de estos sirvientes, que no estaban armados y que sólo se defendieron con palos, hizo que al fin Castillo y sus soldados tuvieran que retirarse dejando a los sirvientes dueños del campo.
El señor Domínguez salió fuertemente contusionado en el brazo derecho y otros varios lugares del cuerpo. Castillo también sufrió muchos golpes en la refriega, lo mismo que sus soldados.
De los sirvientes quedó uno muerto y seis u ocho heridos; dos de gravedad.
Hoy, a las 10.30 a.m., llegó de Mérida un tren extraordinario trayendo un piquete de Guardia Nacional uniformada, de San Sebastián y un corneta de órdenes, al mando de un Oficial. También vinieron el Juez 2º del Crimen, Licenciado don Joaquín Patrón Villamil; su Secretario, don Primitivo Casares, y don Audomaro Molina. Todos, en compañía del Jefe Político, salieron violentamente por tranvías y plataformas, para la finca Eknakán.
En el automóvil de vía del ferrocarril, vinieron, a las cuatro de la tarde, los Médicos-legistas, quienes también marcharon a la finca.
Septiembre 20 de 1909.
Hoy a la una de la mañana, volvió a Mérida el extraordinario, llevando a los Médico-legistas, al Doctor Colomé, al Ingeniero Vicente Molina y a los heridos, fueron seis: entre ellos un turco que a la hora de la lucha estaba allí vendiendo sus mercancías.
El Juez del Crimen y demás acompañantes no han vuelto aún.
Seguiremos informando.
LA REVISTA DE MÉRIDA, 20 de septiembre de 1909, p. 2
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Más sobre los sucesos de Eknakán.
Ampliando nuestras amplias informaciones sobre los sucesos registrados en la finca Eknakán damos los siguientes datos:
El sirviente muerto se llamó Román Canul y recibió las heridas de bala en la caja del cuerpo, habiéndole destrozado el hígado y el corazón: de manera que su muerte fue instantánea.
De los heridos, hay en el hospital de esta ciudad siete, y uno muy grave en el de la finca.
Ayer fueron traídos a esta ciudad Andrés Tuyú, Enrique Canul, Martín Uicab y Esteban Canul, jornaleros de Eknakán, a los que se cree principales autores del alboroto.
Los cuatro detenidos ingresaron en la Penitenciaría “Juárez” a disposición del Juez 2º del Crimen que conoce del asunto.
Se dice que otros varios jornaleros resultaron lesionados levemente, no habiendo sido detenidos porque se fueron a los montes, en donde aún se encuentran.
Los Médicos –legistas del Estado han reconocido ya a todos los lesionados que están en poder de la justicia y han rendido su informe relativo a la autopsia del cadáver de Canul.
Hasta ayer, el personal del Juzgado 2º del Crimen no había retornado a esta ciudad.
LA REVISTA DE MÉRIDA, 22 de septiembre de 1909, p. 2
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