Sociedad y cultura
- - - - - - - - - - - - - - -
 
 

Caballadas

- - - - - - - - - - - - - - -
 
  Contra la decencia
- - - - - - - - - - - - - - -
 
  Espectáculos  
- - - - - - - - - - - - - - -
 
  El circo  
- - - - - - - - - - - - - -
 
  En el interior  
- - - - - - - - - - - - - -
 
 

Recordando Fiestas

 
- - - - - - - - - - - - -
 
  ¡Vamos a la pelota!  
- - - - - - - - - - - - -
 
  Coreanos en Yucatán  
- - - - - - - - - - - - - -
    Sociedades recreativas
- - - - - - - - - - - - - -
    ¡A dos de tres caídas!  
- - - - - - - - - - - - - -
    La cuestión del chocolate  
- - - - - - - - - - - - - -
    Monumentos  
 
         
 
       
 
 
 


 
 
 
 
 
 
 
 
 
Sociedad y cultura
---------------------------------------------------------------------
Coreanos en Yucatán
 

MANIFESTACION COREANA

Con motivo de ser el aniversario del comienzo del protectorado japonés en la Península de Corea, La Asociación Nacional de Coreanos resolvió verificar una manifestación solemne para recorrer hoy las principales calles de esta capital.
No se sabe a punto fijo si son coreanos satisfechos por la dominación en que se encuentra su pobre país, o si la manifestación tiene el carácter de protesta por la pérdida de su independencia. En este punto los intereses no son muy explícitos.

La Revista de Mérida, 18 de noviembre de 1909, p. 2.

*******

HERMOSA MANIFESTACION DE LOS PATRIOTAS COREANOS DE ESTA CAPITAL

Como décimo aniversario de la opresión coreana por los japoneses, vimos partir de la casa 428 de la calle 64, por las calles de esta ciudad como ciento diez coreanos en magnifica formación militar, habiéndose dirigido a la calle 61 haciendo alto frente al palacio del Ejecutivo del Estado.
El señor capitán en jefe del cuerpo de patriotas mandó varias maniobras que fueron ejecutadas con admirable precisión por sus subordinados, quienes dieron pruebas de admirable disciplina, y en seguida el Sr. S. I. W. Hang tomó la palabra pidiendo al señor Ygñan, mandar tocar tres himnos; el primero a favor de México, el segundo en el de Yucatán y el tercero en el de D. Porfirio Díaz Presidente de la República Mexicana; en segunda el señor S. I. W. Hang tomó la palabra y arengó en su idioma a sus paisanos y al público en general, siendo traducido por su intérprete el señor Antonio E. Duarte joven coreano.
El señor S. I. W. Hang dijo: primero, que aquella manifestación era hecha por los patriotas coreanos, en protesta del dominio o protectorado del Japón, que tanto los perjudica en su reputación como patriotas valientes y de honor; que esto lo habían hecho los japoneses aprovechando la ignorancia del pueblo coreano, pero que en la actualidad la Gran Liga Nacional Coreana está trabajando por civilizar a los hijos del pueblo hasta conseguir su independencia de los japoneses, que no será en mucho tiempo. Luego dio las gracias al pueblo de Yucatán por los beneficios que han recibido de esta tierra.
De la plaza de la Independencia partieron por la calle sesenta y dos hasta su cruzamiento con la 63 y de este punto a la calle 64 hasta el punto de partida.
La asociación es grande; el presidente es el señor X. C. Chin, el que ha seguido como verdadero leader de los independientes coreanos; el presidente en Yucatán es el señor Ygñan, este señor es general del ejército coreano, quien tiene una brillante hoja de servicios, habiendo asistido a la gran batalla dada en Gangue por rusos y coreanos, siendo el general Ygñan el jefe del ejército coreano que triunfó en esta ocasión; los sucesos tuvieron lugar en el mes de septiembre de 1904. El señor S. I. Hang es el delegado de los independientes coreanos residentes en San Francisco California, es joven y revela gran cultura, estudió en la universidad de Seul.
Se concluyó la manifestación con tres hurras que lanzaron frente al templo evangélico que tienen ellos en la calle 64 número 428, lugar en donde [ilegible] manifestación.
Llamó la atención al público en general la uniformidad de esta espléndida manifestación, durante la cual distribuyeron unos sueltos que de seguro ya conocen nuestros lectores.

La Revista de Mérida, 19 de noviembre de 1909, p. 2.